Rusia vive una jornada de duelo nacional tras la matanza en una sala de conciertos en las afueras de Moscú que dejó más de 137 muertos.
Las autoridades rusas siguen sin mencionar la reivindicación del grupo yihadista del atentado contra la sala de conciertos Crocus City Hall y el sábado señalaron la existencia de una trama relacionada con Ucrania.
El balance podría aumentar ya que los rescatistas siguen buscando entre los escombros del edificio, incendiado por los atacantes. Además hay 110 personas hospitalizadas y 40 están en estado crítico.
Terroristas desde el Tribunal
Los terroristas que atacaron la sala de conciertos Crocus City Hall dejando al menos 137 muertos han sido llevados este domingo al Tribunal Basmanny de Moscú para considerar las solicitudes de los investigadores de seleccionar una medida preventiva.

Los terroristas han sido fotografiados y grabados por la prensa en una de las salas judiciales.
Dos de ellos ya han sido acusados de cometer un acto terrorista en grupo. Se trata de Dalerdzhon Mirzoyev y Saidakrami Rachabalizoda. La Fiscalía solicitó su arresto.
Ambos detenidos podrían enfrentar cadena perpetua si son declarados culpables.
Irrumpieron en el auditorio y dispararon a la gente
El auditorio Crocus City Hall, ubicado al norte de Moscú, recibía al público pocos minutos antes de las 8:00 p.m. de un viernes.
Dave Primov, un fotógrafo, estaba ubicado en un balcón del piso de arriba de la sala de conciertos. Desde allí, vio cómo un grupo realizaba un ataque en el que reportes oficiales registraban el sábado 133 muertos y 140 heridos, en una tragedia que ha marcado a la sociedad rusa.

‘Algunas personas vestidas de marrón, no sé quiénes eran (terroristas, militares, quien sea) irrumpieron en el auditorio y comenzaron a disparar contra la gente con rifles de asalto’, cuenta.
Los hombres armados acababan de cruzar la explanada del teatro, abriendo fuego al azar, matando e hiriendo a las personas mientras ingresaban al lugar.
Para el concierto fueron vendidas unas 6.200 entradas. Se supone que había seguridad, pero desapareció rápidamente.

Uno de los cuatro guardias dijo que sus colegas se escondieron detrás de un cartel publicitario: ‘Esos atacantes pasaron a 10 metros de nosotros y comenzaron a disparar al azar contra la gente en la planta baja’.
Nadie sabía cuántos atacantes eran. Pero un vídeo filmado desde un piso superior muestra a cuatro hombres con ropa de camuflaje, caminando separados por pocos metros de distancia sobre el suelo de baldosas de mármol.
Con información de Agencias
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