Con una imagen cercana y sin estridencias, Marine Le Pen puso un rostro femenino a la ultraderecha en Francia y logró dar un nuevo barniz al discurso a menudo racista y antisemita que hacía indigerible para buena parte de los electores al entonces conocido como Frente Nacional, con cuyas riendas se hizo en 2011.
Ahora, más de una década después de su llegada a la dirección del partido, rebautizado como Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en francés), Marine Le Pen ha logrado convertirlo en la formación más votada de Francia.
Pero del ostracismo a las puertas del palacio de Matignon, la sede del gobierno francés que podía llegar a ocupar su “delfín”, Jordan Bardella, no solo ha pasado el tiempo, sino también una estrategia clara y populista para hacer el partido mucho más aceptable para los franceses.

Una estrategia que ha sido un éxito y que ha logrado que un partido periférico, fundado por su padre Jean-Marie en 1972 y por otros colaboracionistas nazis y negacionistas del Holocausto, y que durante años tuvo una representación pírrica en la Asamblea Nacional debido al “cordón sanitario” de los electores, sea considerado hoy por más de un tercio de los votantes como una opción más de la que no hay que avergonzarse.
La extrema derecha a las puertas del poder
El histórico triunfo del partido Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en francés) en la primera vuelta de las elecciones parlamentarias refleja un cambio profundo en las preferencias del electorado de ese país.
Pero también evidencia el sorprendente éxito de la estrategia de «desdemonizar» (dédiaboliser, en francés) a la extrema derecha ante la percepción pública francesa, aumentando considerablemente su apoyo.
La estrategia ha sido liderada cuidadosamente por Marine Le Pen durante la última década.
Decidida a cambiar la imagen indigerible -a menudo calificada de racista y antisemita- del Frente Nacional, la facción de extrema derecha liderada por su padre, Jean-Marie Le Pen, se puede decir que el trabajo de esta diputada de 55 años está dando frutos.

En los comicios realizados del pasado domingo, RN logró alrededor del 33% de los votos.
Mientras que la coalición de izquierda Nuevo Frente Popular alcanzó el 28% de los votos, y la del presidente Emmanuel Macron, Ensemble, obtuvo cerca del 21%, lo que significó un duro golpe para el actual mandatario.
Con información de Agencias
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