Estados Unidos e Irán pactaron una tregua temporal de dos semanas, condicionada a la reapertura segura del estrecho de Ormuz, lo que frenó una nueva escalada militar tras horas de tensión por las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Teherán.
La pausa fue presentada como un alto el fuego recíproco y quedó sujeta al cese de los ataques contra territorio iraní. De esta manera, el acuerdo abrió una ventana diplomática inmediata en una guerra que ya golpeó la seguridad regional y los mercados energéticos.
De acuerdo con agencias de información, Trump informó en Truth Social que aceptó suspender bombardeos y ataques por 14 días, tras conversaciones con el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, y con Asim Munir.
Al respecto, el canciller Abbas Araghchi y el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmaron la aceptación del marco temporal.
Teherán señaló que permitirá el paso seguro por Ormuz durante dos semanas, siempre que se detengan los ataques en su contra. Al mismo tiempo, advirtió que la medida no implica el fin de la guerra, sino una pausa limitada para negociar.

El estrecho de Ormuz es una vía estratégica para el comercio mundial de energía y su cierre disparó la incertidumbre en los mercados. Tras el anuncio de la tregua, el petróleo retrocedió con fuerza ante la expectativa de una desescalada en la región.
Agencias de información reportaron que el Brent cayó a 94.76 dólares y el WTI a 95.79 dólares después de que se anunciara el entendimiento. Además, analistas advirtieron que el paso marítimo seguirá siendo una pieza de presión en la negociación entre Washington y Teherán.
Israel respaldó la decisión de Trump de pausar los ataques contra Irán, pero dejó claro que la tregua no se extiende a Líbano. Asimismo, la reacción internacional combinó alivio por la pausa con cautela ante el riesgo de que nuevos ataques descarrilen las conversaciones.
Las próximas dos semanas serán decisivas para medir si la tregua se traduce en un acuerdo más amplio entre Estados Unidos e Irán. La agenda pendiente incluye la seguridad de Ormuz, el alcance de las sanciones y el futuro del programa nuclear iraní.
Con información de agencias
Foto: Especial


































