Poco más de un año después de haber desatado una tormenta política por un breve saludo a Consuelo Loera, madre de Joaquín el Chapo Guzmán, el presidente Andrés Manuel López Obrador regresará el próximo viernes a una de las regiones que ha servido de hogar a varios capos mexicanos, Badiraguato.
Sin embargo, la oficina de comunicación de la Presidencia de la República informó, horas después de dar a conocer la agenda, que el acto será privado.

En la agenda también está planeado que el presidente toque la capital sinaloense, donde hace dos años su gobierno intentó capturar al hijo de el Chapo.
La reunión de seguridad y la conferencia mañanera del viernes por la mañana se llevarán a cabo en Culiacán, posteriormente, López Obrador supervisará la carretera en Badiraguato y terminaría sus actividades inaugurando un cuartel de la Guardia Nacional en Tamazula, Durango.
Badiraguato, identificado como un gran invernadero de la droga, ha sido uno de los principales núcleos del programa social de López Obrador, Sembrando Vida. Tras la caída de Joaquín el Chapo Guzmán el triángulo, la sierra y el pueblo de Badiraguato, en Sinaloa (noreste) se quedaron huérfanos.

Al menos así lo interpretó la población y hasta las autoridades, quienes advirtieron que el cultivo de droga es la única forma de vida de este pueblo de 32, 000 habitantes.
El pueblo es pintoresco y agrícola de difícil acceso en los límites del Triángulo Dorado, región comprendida entre los estados de Chihuahua, Sinaloa y Durango, ha sido cuna de algunos de lo más notorios y exitosos traficantes de drogas:
De acuerdo a datos en 2015, al menos la mitad de los habitantes de Badiraguato cultivaban mariguana, la misma droga que Guzmán sembró junto con su padre cuando era un niño pobre de la Sierra en el poblado de la Tuna.
Con información de Agencias
Foto: Presidencia / Twitter




































