América Latina tendrá 38,3 millones menos de personas en edad escolar en 2050 que en 2020 debido a la caída de la natalidad, un cambio estructural que obligará a reorganizar docentes, escuelas y recursos educativos, advirtió Simone Cecchini, director del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía de la CEPAL.
Un estudio elaborado por especialistas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) señala que esta contracción podría convertirse en una oportunidad para mejorar la calidad y equidad educativas.
Sin embargo, los países deberán anticipar sus efectos, mantener la inversión y redistribuir los recursos hacia las personas y los territorios con mayores necesidades para aprovechar el cambio demográfico.
La reducción de la población escolar no ocurrirá de manera simultánea. Primero afectará a la educación infantil y preprimaria, posteriormente a la primaria y, finalmente, a la secundaria.
El cambio ya alcanza las aulas
América Latina atraviesa desde hace décadas una acelerada transición demográfica. La tasa regional de fecundidad disminuyó de 5,8 hijos por mujer en 1950 a 1,8, mientras que la reducción de los nacimientos alcanzó una velocidad sin precedentes durante los últimos diez años.
Entre 2018 y 2023, las mayores caídas se registraron en Argentina, con 26,4 %; Costa Rica, con 23 %; Chile, con 20,3 %, y Uruguay y Venezuela, ambos con reducciones superiores a 15 %.
Las proyecciones indican que, en 2050, todos los países latinoamericanos tendrán una tasa de fecundidad inferior al nivel de reemplazo poblacional. Para ese año se esperan alrededor de 7,6 millones de nacimientos anuales, 1,6 millones menos que en 2023.
El descenso está relacionado con la urbanización, el aumento de los niveles educativos y una mayor participación laboral de las mujeres, pero también con las dificultades de los jóvenes para acceder a vivienda y empleo, así como con el incremento de los costos de crianza.
“Estamos ante un cambio estructural que avanzará a distintas velocidades, pero que terminará afectando a todos los países. Anticipar sus consecuencias permitirá adoptar mejores decisiones de política pública”, señaló Simone Cecchini.
Menos estudiantes, pero no menos necesidades
La disminución de la población infantil podría reducir la presión sobre algunas escuelas y liberar aulas, docentes y recursos financieros. Sin embargo, los autores advierten que esto no significa que todos los niños y adolescentes reciban actualmente una educación adecuada.
En América Latina, solo 72 % de la población en edad preprimaria está escolarizada y aproximadamente 41 % no concluye la educación secundaria. Además, la expansión de la cobertura educativa se ha estancado durante la última década.
Por ello, una menor matrícula no debería provocar automáticamente el cierre de escuelas o recortes presupuestarios. Los recursos disponibles podrían destinarse a reducir la cantidad de estudiantes por aula, ofrecer una enseñanza personalizada y ampliar la educación infantil.
También podrían emplearse para fortalecer la secundaria, la formación técnica y profesional, mejorar la preparación de los docentes y atender a las comunidades con mayores rezagos educativos.
El estudio estima que el cambio demográfico podría liberar hacia 2050 cerca de 30 % de los recursos financieros destinados actualmente a cada nivel educativo, siempre que el gasto por estudiante permanezca constante.
No obstante, esos recursos podrían ser insuficientes para universalizar la educación obligatoria, mejorar su calidad y atender las necesidades de los territorios con mayores carencias.
La educación preprimaria representa una oportunidad particular, pues la disminución en la cantidad de niños permitiría utilizar las plazas disponibles para acercarse a una cobertura universal.
En la secundaria todavía será necesario incorporar a más adolescentes, evitar el abandono escolar y garantizar que concluyan esa etapa antes de que la caída de la natalidad reduzca sostenidamente la matrícula.
Proyectan cambios en la matrícula
Las simulaciones realizadas para Argentina, Costa Rica y Uruguay muestran la rapidez que podría alcanzar esta transformación. Si la cobertura educativa se mantiene en los niveles actuales, para 2030 esos países tendrían aproximadamente una quinta parte menos de estudiantes.
Para 2050, sus sistemas educativos podrían ser entre 32 % y 40 % más pequeños que en 2023.
Las diferencias no solo se presentarán entre países, sino también dentro de cada territorio. Mientras algunas escuelas perderán estudiantes, otras podrían conservar o aumentar su matrícula debido a la migración o al crecimiento de determinadas ciudades y comunidades.
En países receptores como Chile, Costa Rica y Uruguay, la población migrante ya ha contribuido al aumento de los nacimientos y al crecimiento poblacional, debido a que suele ser más joven que la población local.
Ante este escenario, la CEPAL y la UNESCO recomiendan combinar información sobre nacimientos, matrícula, migración y ubicación geográfica.
Estos datos permitirán determinar con anticipación dónde será necesario reorganizar la oferta educativa, redistribuir docentes, adaptar la infraestructura o fortalecer determinados servicios.
Con información de ONU Noticias
Foto: IA




































