Julien Harneis, coordinador de la respuesta al ébola de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, alertó que el brote en la República Democrática del Congo dejó 2 mil 500 muertos en tres meses y se expande de forma exponencial.
“En los últimos tres meses han muerto 2 mil 500 personas y la mitad de esas muertes se han producido en los últimos 20 días”, explicó Julien Harneis al advertir que la epidemia abarca una superficie mayor que Francia a cien días de haberse declarado el brote.
La emergencia avanza en una región afectada por tres décadas de conflicto, desplazamientos y un sistema sanitario fragmentado, mientras los recortes a la ayuda redujeron más de 30 por ciento la capacidad de respuesta de los trabajadores humanitarios.
Al menos 160 trabajadores sanitarios contrajeron el virus y 43 murieron por la enfermedad, además de que durante los últimos seis meses se registraron más de 260 ataques contra personal de salud, incluidos ocho asesinatos y agresiones a ambulancias.
La ONU impulsa cinco paquetes de atención junto con el Gobierno congoleño, agencias internacionales y organizaciones humanitarias para reforzar la vigilancia, garantizar entierros seguros y ampliar la capacidad hospitalaria de 900 a 3 mil camas en tres meses.
Las operaciones recibieron 80 millones de dólares, pero los recursos podrían agotarse en las próximas semanas, por lo que Julien Harneis subrayó que “necesitamos urgentemente una mayor inversión y apoyo de la comunidad internacional” para contener la transmisión.
La OMS proporcionó 50 mil vacunas a trabajadores de primera línea y prepara un ensayo contra el virus Bundibugyo, mientras la ONU refuerza la prevención en Uganda, Burundi, Sudán del Sur y República Centroafricana ante el riesgo de que la epidemia cruce las fronteras.
Con infromación de ONU Noticias
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