Central Park enfrenta lluvias más intensas, inundaciones, erosión del suelo y olas de calor prolongadas que amenazan su ecosistema, afirmó Yanina Kupava, directora de Central Park Conservancy, organización sin fines de lucro encargada de preservar uno de los parques urbanos más emblemáticos del mundo.
Ubicado en el corazón de Manhattan, el parque también desempeña un papel fundamental frente al calentamiento urbano, pues ayuda a reducir la temperatura, limpiar el aire, captar el agua de lluvia y ofrecer refugio a los visitantes durante los días más calurosos.
La temperatura dentro de Central Park puede ser hasta cinco grados Celsius menor que en las calles circundantes, de acuerdo con el Laboratorio para el Clima de Central Park, debido principalmente a la cobertura de árboles y demás áreas verdes.
“Central Park y los parques urbanos son mucho más que espacios recreativos, pues constituyen infraestructuras verdes vitales para las ciudades”, afirmó Yanina Kupava al explicar la importancia de invertir en su conservación frente al cambio climático.
Mientras líderes, especialistas y representantes internacionales analizan cómo adaptar las ciudades al calentamiento global, algunas de las soluciones basadas en la naturaleza ya pueden observarse en este parque, situado a pocas calles de la sede de la Organización de las Naciones Unidas.
Adaptan plantas a un nuevo clima
Durante la década de 1980, el principal desafío era recuperar el parque después de años de abandono derivados de la crisis fiscal de Nueva York, pero actualmente la prioridad consiste en preservar su paisaje histórico ante las nuevas condiciones climáticas.
Los conocidos paseos de manzanos silvestres, que cada primavera se cubren de flores blancas, rosas y moradas, podrían resultar afectados por inviernos más cálidos, mientras las temperaturas elevadas en febrero pueden adelantar la floración de magnolias y cerezos.
“Si florecen demasiado pronto, una helada tardía puede afectar seriamente a los árboles, mientras que los inviernos cada vez más suaves podrían dificultar su floración y polinización”, explicó Kupava.

La ubicación del parque dentro de una metrópoli densamente construida también ejerce presión sobre las plantas y la vida silvestre, debido a que Nueva York se calienta con mayor rapidez y retiene el calor durante más tiempo que las zonas suburbanas y rurales.
Central Park Conservancy prueba variedades vegetales procedentes de diferentes zonas climáticas para identificar aquellas que puedan adaptarse mejor, con el desafío de adecuar un paisaje diseñado en el siglo XIX a las condiciones del siglo XXI sin alterar su identidad.
Aprovechan los residuos naturales
En la zona norte del parque, hojas, maleza, residuos vegetales y restos de alimentos generados en las instalaciones del personal se transforman en composta para fortalecer las plantas ante los cambios en la temperatura y las precipitaciones.
Este abono también permite enriquecer la tierra de los jardines, recuperar el césped afectado por el tránsito constante de visitantes y reducir la escorrentía superficial durante las lluvias intensas.
“Queremos que todo ese valioso material permanezca en el parque para que sus nutrientes regresen al suelo”, señaló Yanina Kupava, quien adelantó que se ampliará el área de procesamiento para evitar que más residuos terminen en los vertederos.
Conservan agua y reducen emisiones
La organización instalará nueva infraestructura subterránea para permitir que el agua circule entre los distintos cuerpos acuáticos de la zona norte de Central Park, con lo que se eliminará la necesidad de bombear agua potable hacia el sistema.
“No será algo muy visible para el público, pero el ahorro de agua para la ciudad será inmenso”, afirmó Kupava al destacar que esta intervención fortalecerá la capacidad del parque para enfrentar periodos de sequía y lluvias extremas.
Central Park Conservancy también sustituye gradualmente la maquinaria de gasolina y diésel por equipos eléctricos, desde herramientas pequeñas y cortacéspedes hasta tractores y compactadores de basura, conforme los aparatos actuales concluyen su vida útil.
Ofrece una lección para otras ciudades
Las acciones emprendidas en Central Park ofrecen alternativas para otras ciudades, especialmente ante el crecimiento de la población urbana, que actualmente representa más de la mitad de los habitantes del planeta y podría acercarse al 70 por ciento en 2050.
“La inversión de largo plazo en infraestructura verde es fundamental, porque mejora diariamente el medioambiente de las ciudades y las prepara para enfrentar los futuros cambios climáticos”, concluyó Yanina Kupava.
Con información de ONU Noticias
Foto: IA | ONU Noticias



































