Fue un partido rocoso para los sudamericanos, que parecieron encontrar la luz en el minuto 15 de la prórroga, cuando Neymar armó un par de paredes con sus compañeros y logró filtrarse hasta el área que protegía Dominik Livakovic y marcar el primer gol del partido.
De ese modo Neymar logró igualar la marca del legendario Pelé de número de goles marcados en los Mundiales para Brasil: 10 para cada uno.
Pero los croatas no se rindieron y en un contragolpe lograron igualar en el minuto 27 del tiempo extra a través de Bruno Petkovic. Una locura.

Con este resultado, Croacia disputará la semifinal el próximo martes en el estadio de Lusail, que dará un cupo a la final de Qatar 2022. Su rival será Argentina o Países Bajos.
Le costó a Brasil
¿Cómo se evita que una máquina de generar fútbol y goles funcione adecuadamente? Pues se intenta cortar la energía que le permite a esa máquina funcionar.
Y eso fue lo que intentó hacer Croacia desde el primer minuto: presionar a los defensas y al mediocampo para intentar bloquear los pases de Paquetá y Neymar hacia el temido tridente conformado por Richarlison, Vinicius Jr. y Raphinha.
Y sobre todo que agarraran la pelota lo menos posible.
Pero Brasil supo sortear ese primer impulso con una estrategia similar: presionar con tres o cuatro hombres cualquier pelota que tocara un jugador croata.

En el mediocampo dos viejos amigos se veían la cara de nuevo: el brasileño Casemiro, ahora en el Manchester United, y Luka Modric, leyenda del Real Madrid.
Poco a poco, la estrategia croata comenzó a dar sus frutos: no solo estaban desarmando a Brasil, sino que lograron acercarse al arco de Alisson Becker en dos ocasiones antes de los 20 minutos.
Brasil parecía dormido. Y Croacia lo arrullaba.
Y cada tanto sacaba los cuchillos, especialmente con el despliegue de Josip Juranovic, quien juega para el Celtic escocés y lograba romper el cerco brasileño impuesto por la banda derecha.
Pero no mucho más: Brasil necesitaba despertar si quería esa sexta estrella en el escudo.

Y no lo hizo: el primer tiempo terminó con Croacia controlando el partido y un solo disparo al arco por parte de Brasil.
Pero el segundo tiempo fue otra cosa: a los tres minutos Brasil ya había llegado en dos ocasiones con mucho peligro.
A pesar del ímpetu, Modric y compañìa volvieron a adormecer a los brasileños, que no parecían sacudirse del hechizo: cada intento de avanzar por parte de Neymar o Richarlison era bloqueado efectivamente por la defensa croata.
La situación se volvió tan grave que Tite, el técnico brasileño, sacó a sus dos jugadores claves: Richarlison y Vinicius jr con la idea de buscar alternativas en el ataque.
Entraron Rodrygo y Pedro, el delantero del Flamengo. Pero nada pasó: Brasil lo intentó por todas partes, pero los jugadores de Croacia defienden cada centímetro del campo como si en eso les fuera la vida.
Y llevaron el partido a extratiempo: la lotería de los penales se asomaba en el horizonte. Y eso Brasil no lo quería pues Croacia ya había demostrado lo bien preparada que tenía esa instancia.
Entonces apareció la magia de Neymar Jr.: como si fuera un ingeniero, armó varias paredes con sus compañeros que desarmaron la defensa croata lo suficiente para que la estrella del PSG se acercara y eludiera a Livakovic para anotar el primer gol del encuentro.

Los miles de brasileños e hinchas de brasil que estaban en el estadio de Education City estallaron de júbilo.
Sin embargo, no todo estaba firmado: Croacia sacó el aire de donde no tenía y en un contragolpe logró a través de Bruno Petkovic del Dinamo Zagreb, empatar el encuentro y lo llevó a la definición desde el cobro penal.
Y allí Croacia fue más efectivo y eliminó al gran favorito, Brasil, que falló dos penales.
Con información de Agencias
Foto: Twitter




































