Tras su victoria en las elecciones presidenciales en Paraguay, Santiago Peña aseguró este domingo que restablecerá las relaciones con Venezuela. Asunción rompió sus vínculos con Venezuela en 2019, después de que el ahora presidente saliente, Mario Abdo Benítez, rechazara un nuevo mandato de Nicolás Maduro.
‘Paraguay tiene que fortalecer sus relaciones con Venezuela. Lo hicimos durante el Gobierno pasado’, sostuvo Peña, al declarar que una vez que asuma el cargo su país reabrirá su Embajada en Venezuela.
‘Que Paraguay reconozca un Gobierno no implica que seamos una voz en principios y valores. Creemos que la democracia hay que enriquecer como los procesos electorales amplios y la defensa de los derechos humanos. Nuestra voz siempre va a ser una voz de apoyo al pueblo venezolano. Lo he dicho públicamente, mi intención es restablecer las relaciones con Venezuela’, expresó.

Con el 99% de los votos procesados, Peña, del conservador Partido Colorado, suma casi el 43% de los apoyos por el 27,4% de Efraín Alegre, que lideraba una coalición de centro-izquierda.
‘Gracias a quienes nos entregaron sus sueños, confiaron en este proyecto, depositaron sus esperanzas para que podamos estar mejor, y vamos a estar mejor’, dijo Peña al celebrar el triunfo.
‘Después de los últimos años de estancamiento económico, alto déficit fiscal, alto índice de desocupados e incremento de la pobreza extrema, no es solo trabajo para una persona o un partido. Por eso convoco a la unidad y el consenso, por la prosperidad sin exclusiones’, agregó.

Alegre admitió la derrota. ‘La división ha hecho que no hayamos podido llegar al objetivo de cambio solicitado’, señaló. Buena parte del voto de cambio se fue a la tercera fuerza política, la extrema derecha del polémico Paraguayo Cubas, que logró un 22% de apoyos.
Un economista para una maltrecha economía
Peña es un economista de 44 años que fue ministro de Hacienda en el gobierno del presidente Cartes, director del Banco Central y trabajó para el FMI (Fondo Monetario Internacional).
Su rival y veterano líder de la oposición fue Alegre, de 60 años y quien intentaba por tercera vez llegar a la presidencia.

La difícil situación económica que enfrenta el país tras la pandemia y la inflación, así como la corrupción fueron los asuntos centrales de la campaña electoral.
La tradicionalmente estable economía paraguaya, que depende de las exportaciones de soja, carne vacuna y electricidad, creció apenas un 0,2% el año pasado y la inflación fue del 8,1%.
Peña, cuyo partido ha gobernado el país las últimas siete décadas con la excepción de un breve periodo entre 2008 y 2013, prometió ‘más plata en los bolsillos de los paraguayos’ mediante la creación de empleos y la formalización de la economía.
Con información de Agencias
Foto: Twitter




































