El medio tiempo del Super Bowl LX se convirtió en un espectáculo de alto impacto cultural con la presentación estelar de Bad Bunny, quien llevó la música y la identidad latina al escenario del Levi’s Stadium, en Santa Clara, California, ante millones de espectadores en todo el mundo.
De acuerdo con agencias de información, el show fue concebido como un videoclip en vivo que recreó elementos emblemáticos de Puerto Rico, desde una plantación de caña hasta escenas cotidianas, mientras el artista interpretó éxitos como “Tití Me Preguntó” y “Yo Perreo Sola”, acompañado de una narrativa de orgullo e identidad.
La presentación contó con invitados de talla internacional como Lady Gaga y Ricky Martin, quienes aportaron momentos memorables. Gaga sorprendió con una versión salsera de “Die With a Smile”, mientras que Martin interpretó un fragmento de “Lo que le pasó a Hawaii”, canción con fuerte contenido social y político.

El mensaje central del espectáculo giró en torno a la resistencia, el amor y la unión continental. Bad Bunny recordó su infancia, habló de creer en uno mismo y cerró con un llamado contra el odio, mientras en pantallas se leía: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, acompañado de banderas de toda América.
Sin embargo, el show también generó polémica. Minutos después de la presentación, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump calificó el espectáculo como “terrible” en redes sociales, al considerar que no representaba los valores que, a su juicio, debería mostrar Estados Unidos en un evento de esta magnitud.
Más allá de las críticas, el medio tiempo del Super Bowl LX consolidó al artista puertorriqueño como una figura global y reafirmó al espectáculo como una plataforma clave para visibilizar la diversidad cultural, marcando un nuevo hito para la música latina en la historia de la NFL.
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