El Salvador y Estados Unidos han alcanzado un acuerdo migratorio histórico, el cual permite que El Salvador reciba migrantes irregulares de EE.UU. que hayan cometido delitos. La propuesta también incluye albergar a criminales peligrosos de nacionalidad estadounidense en cárceles salvadoreñas.
Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU., destacó que este acuerdo es el más significativo en la historia de las relaciones bilaterales.
Este convenio fue anunciado por Rubio tras una reunión de casi tres horas con el presidente Nayib Bukele. Durante su encuentro en la finca presidencial del lago Coatepeque, Rubio aseguró que la oferta de El Salvador es única, ya que, por primera vez, un país acepta albergar tanto a migrantes irregulares como a ciudadanos estadounidenses convictos, incluidos aquellos pertenecientes a organizaciones criminales como el MS-13.
Bukele, por su parte, confirmó que la oferta está dirigida a fortalecer el sistema penitenciario salvadoreño, y a cambio, EE.UU. pagaría una tarifa que, según el mandatario, sería baja para el gobierno estadounidense, pero significativa para El Salvador.
Esta medida forma parte de los esfuerzos del gobierno salvadoreño por hacer sostenible su sistema carcelario, sin perder de vista la necesidad de mejorar la seguridad.
La relación entre El Salvador y Estados Unidos ha sido estrecha en los últimos años, especialmente bajo el liderazgo de Bukele. La colaboración ha incluido la lucha contra la migración irregular, el crimen organizado y, más recientemente, la oferta para albergar a prisioneros peligrosos.
Además, este acuerdo de cooperación refuerza la postura de Bukele como un aliado clave de EE.UU. en Centroamérica.
En cuanto a la seguridad, El Salvador ha implementado un régimen de excepción para combatir las pandillas y ha creado la cárcel más grande de América Latina, el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
Dichas iniciativas han reducido significativamente los homicidios, aunque han sido objeto de críticas por la falta de debido proceso en las detenciones.
Rubio también señaló que el acuerdo actual supera el pacto de 2019 que no llegó a concretarse debido a la administración de Biden.
Sin embargo, el gobierno estadounidense sigue buscando soluciones migratorias en la región, y este acuerdo con El Salvador podría ser un paso importante hacia una estrategia más amplia para frenar el flujo migratorio hacia su territorio.
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