El fracking y Vicente Fox.

Para muchos no ha sido sorpresa ver de nuevo a Vicente Fox haciendo un nuevo video en el que intenta, de nueva cuenta, dar lecciones sobre cómo hacer las cosas al actual presidente electo, y al mismo tiempo, tronar despectivo en contra de todo lo que vaya en contra de sus un poco reducidas ideas. A mi juicio, este personaje es muy desafortunado porque, si bien no creo que su intención sea mentir abiertamente al público, lo cierto es que sus afirmaciones, al estar basadas en información tendenciosa que le beneficia a sus intereses personales, tiene poco valor moral o ético.

Así las cosas, su última y divertida declaración fue para decirle al presidente electo que el fracking genera empleos, riquezas, y que es completamente seguro para el medio ambiente. Como siempre, y desde que fue presidente, dijo muchas verdades a medias y su comentario fue tendencioso y desinformativo, quizá más tendiente a generar ámpulas entre los detractores de AMLO, que a generar una base ciudadana que apoye la apertura comercial de México al sector energético susceptible al fracking.

Pero primero, ¿Qué es el fracking? ¿En qué consiste? ¿Es seguro o no? ¿Según quién?

El fracking es un procedimiento hidráulico cuya finalidad es extraer petróleo y gas natural que se encuentra contenido en los poros de formaciones rocosas con baja permeabilidad denominadas lutitas bituminosas, las cuáles se encuentran a profundidades que va de mil a cinco mil metros de profundidad. La técnica empleada para fracturar estas formaciones rocosas llamadas lutitas es el fracking. El fracking en sí mismo consiste en la perforación de un pozo vertical hasta alcanzar las estructuras que contienen el gas natural y el petróleo. Una vez alcanzada la estructura que se pretende fracturar, se comienza a horadar en forma horizontal por varios kilómetros en todas as direcciones a fin de que, a través de estos pozos, se pueda inyectar a la formación una mezcla de agua, arena y diversas sustancias químicas cancerígenas a elevadísima presión, la cual obliga tanto l gas como al petróleo a salir por los pequeños poros que la formación tiene. Sin embargo, este método se basa en explotar las diferentes “bolsas” de estos elementos que se encuentren en la formación, pero el método se termina rápidamente, y las bolsas consisten en cantidades relativamente pequeñas obtenidas. Por eso mismo, las empresas que emplean fracking compran extensísimas tierras, a fin de poder usar el fracking en muchos lugares, en varias formaciones, y sumando todos los poquitos, hacer una extracción de mayor nivel.

Los organismos que defienden al fracking son diversos e internacionales. Son organismos prestigiosos, y cuyos resultados siempre son tenidos en la más alta estima. Sin embargo, quienes están a favor siempre mencionan un punto medular: El fracking es seguro siempre y cuando las empresas que lo usen sigan todas y cada una de las medidas de seguridad que se deben exigir a este método por parte de los gobiernos, siendo la más importante, y costosa para una empresa, la regla consistente en que ningún tipo de fluido puede tocar el suelo o permanecer en él. Ello implica que las sustancias químicas deben ser controladas, empleadas, extraídas, y tratadas par su neutralización. Y ello es un gasto mayor que muchas empresas van a intentar evitar. No, no veo el futuro. Pero soy tan humano como el que me lee, y todos conocemos bien la naturaleza humana. La avaricia, el ego y la ambición en el noventa, quizá aún mayor porcentaje de los casos, resulta en el intento de lucrar a pesar de romero la ley o afectar al público o al medio ambiente.

Así pues, sí, es seguro el fracking, siempre y cuando tanto gobierno como empresas tomen en serio su obligación, no apuesten a corromperse, sigan las leyes regulatorias al pie de la letra, y estén dispuestos a interrumpir el procedimiento si éste deriva en daños ambientales. Es decir, el fracking es seguro siempre y cuando las empresas estén dispuestas a sacrificar ganancias a cambio de seguridad ecológica y poblacional, y que el gobierno haga en serio su trabajo, sea competente, no corrupto, y vigílelas acciones de las empresas que efectúan el fracking. Por lo tanto, mi conclusión es que el fracking NO es seguro para nuestro país. No tenemos ni las empresas i el gobierno maduro que esa técnica requiere. No tenemos en nuestros políticos ni empresarios la fibra moral para confiarles el futuro de nuestros recursos ambientales, confiando en que uno hará todo lo que la ley le ordena, y el otro velara porque así se haga. En favor de este método, están las voces que señalan que en los pozos convencionales restantes en el mundo se extraen 97% de agua por solo 3% de petróleo, lo que hace al fracking mucho más atractivo y viable para obtener tanto gas natural como petróleo. Es decir, el fracking es un método que genera riquezas a quienes lo pagan y a quienes lo regulan, pero dicha generación de riquezas dudosamente alcanzará a una mancha poblacional grande como quiso insinuar falsamente el ex-presidente Fox, o generará ingresos sustancialmente mayores que los métodos alternativos de generación de energías.

En contra de este método están todas las voces que señalan las experiencias basadas en hechos y realidades de Estados Unidos y Canadá: Las filtraciones de las sustancias a los mantos acuíferos son excepcionalmente graves y difíciles, sino casi imposibles, de reparar, pero al mismo tiempo, por la naturaleza de los fluidos empleados para el fracking, diseñados para introducirse entre los poros de las formaciones rocosas donde se aplica, es una posibilidad constante, real y presente el que dichos fluidos traspasen hasta los mantos acuíferos. Lo que ya sucedió tanto en Canadá como en Estados Unidos, y dado como resultado costosísimas reparaciones que ha por lo general han pagado los gobiernos, es decir los pueblos, y no las empresas causantes del daño. Esto ya es negativo, pero el hecho de que podamos vivir sin gas ni petróleo, pero no sin agua, hace que el escenario sea más serio. No podemos permitir riesgos de ningún tipo al líquido vital, cada vez más escaso y difícil de procurar a la población, por generar un recurso limitado como es el caso del gas natural o el petróleo, cuyo valor es enteramente comercial, no vital como es el caso del agua.

Ahora, ya sabemos qué es el fracking, cómo se hace, en qué consiste, y sus riesgos. Ahora, vamos a la parte divertida: ¿Por qué Vicente Fox, ex-presidente, autodefinido como populista, ahora quiere que se emplee este sistema de fracking tan dañino, controversial y combatido en el mundo con Alemania a la vanguardia en contra de este método? ¿Cómo fue que se atrevió a decir en relación al fracking que “Es falso que afecta los recursos naturales y el medio ambiente, hoy con tecnología se logran las dos cosas: generar riqueza y proteger al medio ambiente”’?

Ah, pues porque Fox es socio de EIM Capital. Una compañía petrolera con solo cuatro años de formación, pero que es la favorita, se dice, de los panistas federales y los congrega en sus intereses petroleros, que hay que recordar, vienen desde que Fox gobernaba el país, tanto así, que el propio señor Fox intentó pasar la reforma energética en su sexenio sin éxito. Y resulta que esta empresa EIM Capital ha empleado el cabildeo tanto de Fox como de otros importantes panistas, como por ejemplo Pedro Cerisola, para beneficiar a esta empresa de la que Fox es socio. Y es que desde que se volvió socio de esta empresa, esta se ha dedicado a hacerse por medio de ese cabildeo de contratos en donde se pensaba usar el fracking para explotación. Es decir, la empresa de la que el señor Fox es socio, parece ser que pensaba a futuro. Solo en sus ganancias, no en el medio ambiente ni en el beneficio económico o en la generación de riqueza para la población, pero sí a futuro, sin duda alguna.

Ahora, con la prohibición de fracking que pende sobre la reforma energética, este simpático personaje ve su inversión de tiempo y esfuerzos, irse rápidamente a la alcantarilla, pues su apuesta a futuro se centraba en el fracking en los terrenos que la empresa de la que es socio supuestamente ya había adquirido, y por ende, no es el expresidente Fox quien pelea en favor del fracking, sino el petrolero texano (honorario, digo yo.)-mexicano Vicente Fox quien pelea en nombre de su inversión, de su empresa, y de todo lo que tuvo que mover para garantizarse el conservar un trozo del sector energético mexicano que con tanto empeño peleó por vender en su sexenio.

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