Las familias mexicanas llegarán a gastar un 19 por ciento más en ceremonias de fin de cursos y fiestas de graduación de sus hijos, lo cual representa una presión económica significativa, señaló Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC).
“Lejos del protocolo de celebración académica, se encuentran los festejos de graduación que exigen un elevado gasto, producto de una cultura consumista y guiños frívolos de moda que, al final del día, simbolizan verdaderos bazucazos al bolsillo de la economía familiar”, indicó.
El sondeo realizado por la ANPEC muestra que, para este 2025, las celebraciones escolares darán un fuerte golpe al bolsillo familiar. En el caso de quienes concluyen la educación básica, el gasto promedio en graduación asciende a seis mil 850 pesos, incluyendo boletos para la fiesta, ropa formal, zapatos, peinado y maquillaje.
A ello se suman los costos por entrega de documentos, fotografías y convivios en el aula, lo que representa un aumento del 18 por ciento respecto al ciclo escolar anterior.

Para quienes terminan el bachillerato o la licenciatura, el gasto es aún mayor. Una graduación de este tipo cuesta alrededor de 18 mil 100 pesos, incluyendo la renta de mesa, vestimenta, arreglos personales, regalos, fotografías y celebraciones privadas, lo que representa un alza del 19 por ciento frente al año pasado.
Cuauhtémoc Rivera enfatizó que muchas familias asumen estos costos por presión social, ya que estas prácticas no eran comunes en niveles educativos básicos hace algunos años. La ANPEC advirtió que estos compromisos financieros se suman a otros gastos de temporada, como uniformes, útiles escolares y reinscripciones, lo que incrementa aún más la carga económica para los hogares.
Ante este panorama, la organización llamó a reflexionar sobre el verdadero sentido de las graduaciones, señalando que, sin dejar de celebrar la conclusión de una etapa académica, es posible hacerlo de forma sencilla y significativa.
Rivera pidió a los padres de familia analizar prioridades y evitar endeudarse por celebraciones, ya que la educación debe ser motivo de orgullo, no de estrés económico.
Con información de agencias
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