En México, una de las tradiciones más importantes que celebramos año con año, es el Día de muertos, o también conocido como el Día de los fieles difuntos. Este es un día muy especial, pues celebramos de forma muy particular lo que consideramos es la visita anual de los espíritus de nuestros seres queridos fallecidos.
Para recibirlos, se prepara el tradicional altar de muertos, mejor conocido como ofrenda, en donde se colocan elementos muy representativos que la conforman, como el pan de muerto, las flores de cempasúchil, calaveritas de azúcar y chocolate, incienso, papel picado, retratos de los difuntos y platillos que estos disfrutaban en vida.
La Megaofrenda UNAM, se caracteriza principalmente por tener un concepto y por la elección de un hecho o personaje histórico representativo del país para rendirle tributo con motivo del Día de Muertos, sin embargo, después de la pandemia el formato de estas instalaciones fue modificada.

El Zócalo de la Ciudad de México se engalanó con la mega ofrenda, la cual, como cada año, muestra cómo se celebra esta tradición en diferentes puntos de la República Mexicana. En esta ocasión se pueden ver 32 altares representantes de cada estado, los cuales están rodeados por varias Catrinas que visten trajes típicos de diferentes regiones del país.
Flor de cempasúchil, ícono del Día de Muertos
En el día de muertos las almas de los difuntos regresan a casa, para no perderse en este viaje sus familiares les dejan un camino hecho de flores de cempasúchil que los lleva hasta las ofrendas. La tradición mexicana dice que se guían por el olor de los pétalos.

El cempasúchil es una planta cultivada en la cuenca del valle de México vinculada con el festejo más importante de México: el día de muertos, dijo Andrés Medina Hernández, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.
Quince días antes, los viveros de Xochimilco y el mercado de Jamaica pintan sus locales con esta flor, que actualmente no sólo es naranja, también las hay de varios colores y mezclas. Los productores de esta zona la han trabajado para crear nuevas especies, agregó el académico universitario.
Su producción
Jorge Pinzón, un comerciante del vivero de Cuemanco, explica en entrevista para UNAM Global que el cultivo de esta flor comienza desde junio. Las semillas germinan después de 15 o 20 días, de ahí se colocan en maceta o bolsa. A los tres meses ya tienen botón y quedan listas para la venta realizada desde mediados de octubre hasta el cinco de noviembre.

‘Hoy trabajamos colores como el amarillo, naranja, rojo, naranja claro, rayado, blanco y hasta amarillo limón. Para nosotros, la venta de esta flor no representa tanto un ingreso, sino más bien es una tradición’.
Por su parte, Misael, un comerciante del mercado de Jamaica, cuenta que la venta de esta flor es también una tradición familiar y están orgullosos de trabajarla. “En Xochimilco cada vez somos menos los que sembramos estas flores”.

Ambos comerciantes coincidieron en que la gente les compra el producto para recibir a sus difuntos, guiarlos desde el más allá hasta sus hogares y recibirlos con todo el cariño.
La tradición
De acuerdo con Andrés Medina, esta flor es muy recurrente en los panteones, cuando las familias visitan a sus difuntos y comen con ellos junto a sus tumbas.

El cempasúchil es originario de México, y desde antaño se ha vinculado con la fiesta del día de muertos, pero es posible que también se utilice en otros festejos similares mesoamericanos, como es en Guatemala, Salvador, una parte de Honduras y Nicaragua, concluyo el académico universitario.
Con información de Agencias
Foto: Twitter




































