La elefanta Mali, el único paquidermo que quedaba en Filipinas, ha muerto este miércoles a los 49 años, según ha confirmado el zoológico de la capital del país, Manila, donde ha residido la mayor parte de su vida.
Durante mucho tiempo, los activistas catalogaron a esta elefanta como una de las ‘más tristes’ del mundo, ya que vivió durante casi toda su vida en completa soledad.
La causa de la muerte fue insuficiencia cardíaca, comunicó el veterinario jefe del zoológico de Manila, Heinrich Patrick Peña-Domingo durante una conferencia de prensa. También notó una serie de problemas de salud en el paquidermo, además de inflamación en los riñones y nódulos alrededor del hígado.
‘Mali era nuestra posesión más preciada y la atracción estrella aquí en el Zoológico de Manila’, dijo la alcaldesa de Manila, Honey Lacuna. ‘Me entristece porque ella era parte de nuestras vidas’.

Mali nació en Sri Lanka entre 1974 y 1980, pero quedó huérfana en la infancia, ya que la madre murió por causas naturales. Vivió durante algún tiempo en el Orfanato de Elefantes Pinnawala, un instituto de conservación y cría en cautiverio en Kegalle, Sri Lanka.
La elefanta fue rescatada de ese refugio y albergada en el Zoológico de Manila para ser entregada a la entonces primera dama de Filipinas, Imelda Marcos.
Inicialmente, la elefanta compartió recinto con Shiba, pero ambos animales tuvieron problemas de convivencia. Como resultado, Shiba atacó a Mali. La situación de Mali desencadenó una oleada de solicitudes de activistas que se manifestaron para trasladarla a una reserva de elefantes en Tailandia.
Sin embargo, después de la muerte de Shiba, Mali quedó efectivamente sola y así, en soledad y dolencias, pasó el resto de sus días.
Con información de agencias
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