Murió Felipe de Edimburgo

El príncipe Felipe, marido de la reina Isabel II, murió a los 99 años, anunció el Palacio de Buckingham este viernes.

‘Con profundo pesar, su majestad la reina ha anunciado la muerte de su amado esposo, su alteza real el príncipe Felipe, duque de Edimburgo’, se lee en el comunicado del Palacio de Buckingham.

‘Su alteza real falleció pacíficamente esta mañana en el Castillo de Windsor’.

El duque de Edimburgo se casó en 1947 con la entonces princesa Isabel, cinco años antes de que ella se convirtiera en reina, y fue el consorte real con más años de servicio en la historia británica.

El primer ministro británico, Boris Johnson, dijo que el duque de Edimburgo ‘inspiró la vida de innumerables jóvenes’.

‘Ayudó a dirigir la Familia Real y la monarquía para que siga siendo una institución indiscutiblemente vital para el equilibrio y la felicidad de nuestra vida nacional’, agregó desde Downing Street, residencia del primer ministro.

Johnson también recordó al príncipe Felipe como uno de los últimos sobrevivientes de los que lucharon en la Segunda Guerra Mundial.

‘De ese conflicto tomó una ética de servicio que aplicó durante los cambios sin precedentes de la posguerra’, dijo Johnson.

En marzo, el duque de Edimburgo dejó el hospital después de una estadía de un mes para recibir tratamiento.

Se sometió a un procedimiento por una afección cardíaca preexistente en el hospital londinense de St Bartholomew’s.

La bandera en el Palacio de Buckingham se bajó a media asta y se colocó un aviso en las puertas tras el anuncio de la muerte del duque. Tanto en este palacio como en el Castillo de Windsor la gente comenzó a dejar tributos florales.

El funeral del príncipe Felipe se llevará a cabo en la Capilla de San Jorge, en Windsor, pero los arreglos para el funeral fueron revisados debido a la pandemia de coronavirus, informó el Colegio de Armas en un comunicado, en el que se agrega que no será un funeral de Estado y que no se instalará una capilla ardiente.

‘Los arreglos funerarios han sido revisados ​​en vista de las circunstancias imperantes derivadas de la pandemia de COVID-19 y se solicita con pesar que los miembros del público no intenten asistir o participar en ninguno de los eventos que componen el funeral’.

Nicholas Witchell, corresponsal real de la BBC, dijo que este es ‘un momento de verdadera tristeza nacional’ y ‘un momento de tristeza, sobre todo, por supuesto, para la reina que perdió al que fue su marido durante 73 años’.

Agregó que el príncipe Felipe hizo ‘una gran contribución al éxito del reinado de la reina’, y describió al duque como ‘absolutamente leal en su creencia en la importancia del papel que estaba cumpliendo la reina, y en su deber de apoyarla’.

‘Fue la importancia de la solidez de esa relación, de su matrimonio, lo que fue tan crucial para el éxito de su reinado’.

El príncipe Felipe y la reina tuvieron cuatro hijos, ocho nietos y 10 bisnietos.

Su primer hijo, el príncipe de Gales, el príncipe Carlos, nació en 1948, seguido de su hermana, la princesa Ana, en 1950, el duque de York, el príncipe Andrés, en 1960 y el conde de Wessex, el príncipe Eduardo, en 1964.

El príncipe Felipe nació en la isla griega de Corfú el 10 de junio de 1921.

Su padre era el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor del rey Jorge I de los helenos.

Su madre, la princesa Alice, era hija de Luis, príncipe de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

La historia de su familia es bastante convulsionada.

Su padre fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor de Jorge I, rey de los Helenos, y su madre, la princesa Alicia, hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

Tras un golpe de Estado en 1922, su padre fue desterrado de Grecia por un tribunal revolucionario.

Su primo segundo, el rey británico Jorge V, envió un buque de guerra para rescatar a la familia, que se trasladó a Francia.

El pequeño Felipe hizo el viaje en una cuna hecha con una caja de naranjas.

El menor de la familia, y único hombre entre cinco hermanos, su primera infancia fue relativamente feliz. Pero venían tiempos difíciles.

A los 7 años, se mudó a Inglaterra para vivir con parientes.

Para entonces, su madre había sido diagnosticada con esquizofrenia y estaba un manicomio, por lo que tuvo poco contacto con ella.

Su formación estuvo marcada por el pionero educador judío Kurt Hahn, con quien estudió primero en Alemania y cuando éste tuvo que huir de la persecución nazi, en Escocia.

Su método, con énfasis en la autoconfianza, resultó ideal para un adolescente que, separado de sus padres, pasaba mucho tiempo solo.

El primer encuentro

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Felipe decidió seguir una carrera militar.

Su primer deseo fue unirse a la Fuerza Aérea Real, pero terminó integrándose a la Marina por la tradición marinera de su familia materna.

En un recorrido por las instalaciones donde estudiaba que hizo el rey Jorge VI junto a su esposa y las princesas Isabel y Margarita, Felipe quedó a cargo de acompañar a las dos jóvenes.

Según testigos, el encuentro causó una profunda impresión en Isabel, de 13 años, cinco años menor que su futuro marido.

Muy pronto, el joven griego comenzó a mostrarse como un buen prospecto y para fines de 1942 era uno de los más jóvenes primeros tenientes de la Marina.

‘Rudo y maleducado’

El romance entre Isabel y Felipe se inició con un intercambio regular de cartas y continuó con invitaciones a compartir con la Familia Real.

Fue después de una de esas visitas que la heredera puso en su tocador una foto de Felipe vestido en su uniforme naval.

Era toda una señal, y pese a que hubo oposición por parte de algunos cortesanos, uno de los cuales describió al futuro príncipe como ‘rudo y maleducado’, en el verano de 1946 Felipe le pidió oficialmente al rey la mano de Isabel.

Pero antes de que el compromiso pudiese ser anunciado, el novio necesitaba una nueva nacionalidad y un apellido. Fue entonces cuando renunció a su título griego, se hizo ciudadano británico y tomó el nombre de su familia materna, Mountbatten.

La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947. El entonces primer ministro Winston Churchill la describió como un “destello de color” en medio de la posguerra.

Desde ese día, Felipe fue reconocido como Su alteza real, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

El duque retomó su carrera naval y fue enviado a Malta, donde por un tiempo vivieron en relativa normalidad.

Un año después nació su hijo mayor, el príncipe Carlos, y en 1950 llegó la princesa Ana (los príncipes Andrés y Eduardo nacieron en 1960 y 1964, respectivamente).

La primera gran prueba que tuvo que enfrentar Felipe como marido de Isabel se produjo cuando la salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse y ella debió asumir más responsabilidades reales.

Para poder estar a su lado, se tomó licencia de la Marina en julio de 1951. Nunca volvió a tener un papel activo.

Y pese a que no era un hombre de arrepentimientos, en una ocasión admitió que lamentaba no haber podido continuar su carrera naval.

La relación con Carlos

Como padre, tuvo altibajos, como todos.

De acuerdo al biógrafo del príncipe Carlos, Jonathan Dimbleby, la relación entre ambos era especialmente compleja.

Cuando el heredero era adolescente, Felipe insistió en que asistiera a la misma escuela en la que él se había educado, motivado por la creencia de que su filosofía podía ayudar a contrarrestar la naturaleza más bien retraída de su hijo.

Pero Carlos odió el lugar, extrañaba su casa y fue víctima constante de bullying.

A su padre le costaba entenderlo, y más de una vez redujo al joven a lágrimas con sus reprimendas públicas.

Probablemente, su actitud reflejaba las dificultades de su, a veces solitaria, propia niñez.

Tuvo que desarrollar su independencia a muy temprana edad y podía costarle entender que no todo el mundo compartía su fuerte carácter.

En la biografía de Dimbleby también se dice que el duque de Edimburgo empujó más tarde a su hijo a casarse con Lady Diana Spencer.

Sin embargo, Felipe fue más especialmente diligente con sus hijos durante los difíciles años de sus crisis matrimoniales.

Tomó la iniciativa para intentar comprender los problemas, impulsado quizás por sus propios recuerdos de las dificultades de casarse con un miembro de la familia real.

Y aunque la ruptura de los matrimonios de tres de sus cuatro hijos -la princesa Ana y los príncipes Andrés y Carlos- le causaron una gran tristeza, siempre se negó a hablar de problemas personales.

Retiro de la vida pública

Después de décadas viajando junto con la reina en visitas de Estado al extranjero o para atender a eventos de las organizaciones que presidía, el duque de Edimburgo se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

En enero de 2019, sobrevivió a un accidente de coche mientras conducía cerca de Sandringham, en el que dos mujeres que iban en el otro vehículo implicado resultaron heridas. Tras el incidente, entregó voluntariamente su licencia de conducir.

Buckingham Palace calculó que, desde 1952, el príncipe atendió 22.219 compromisos en solitario.

Felipe jugó un rol importante ayudando a la monarquía a aceptar los cambios en las actitudes sociales a lo largo de los años.

Pero su mayor logro fue, sin duda, la constancia de su apoyo a la reina.

Él creía que su trabajo era, como le dijo a su biógrafo, ‘asegurar que la reina pudiera reinar’.

En un discurso pronunciado en una celebración para conmemorar el aniversario de bodas de oro de la pareja, Isabel II le rindió homenaje.

‘Es alguien que no se toma fácilmente los cumplidos, pero simplemente ha sido mi fortaleza y se ha quedado todos estos años. Yo, su familia y este y muchos otros países le debemos mucho de lo que él admitiría y de lo que nunca sabremos’.

Con información de Infobae / BBC News

Fotos: Infobae / @RoyalFamily

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