El eclipse lunar total del 3 de marzo tiñó de rojo la superficie de la Luna y ofreció un espectáculo astronómico visible en gran parte de América, Asia oriental, Oceanía y el Pacífico, donde millones de personas pudieron observar cómo el satélite natural adquirió un tono cobrizo durante la fase de totalidad que se prolongó por casi una hora, convirtiéndose en uno de los fenómenos celestes más llamativos del año
De acuerdo con agencias de información el fenómeno se apreció desde el este de Asia hasta América del Norte y Centroamérica, aunque las condiciones meteorológicas influyeron en la visibilidad, ya que en Tokio la llamada “Luna de sangre” apenas pudo distinguirse por la nubosidad, mientras que en la Ciudad de México y otras zonas del país el cielo despejado permitió seguir con claridad cada etapa del evento
La NASA explicó que un eclipse lunar total ocurre cuando la Tierra se coloca entre el Sol y la Luna durante la fase llena y proyecta su sombra sobre el satélite, proceso que implica el paso por la penumbra y posteriormente por la umbra hasta cubrir completamente el disco lunar, momento en el que se alcanza la totalidad que en esta ocasión tuvo una duración aproximada de 59 minutos

El característico color rojizo se debe a la dispersión de la luz solar en la atmósfera terrestre, ya que las longitudes de onda azules se filtran y permiten que predominen los tonos rojos y anaranjados, fenómeno similar al que ocurre en los amaneceres y atardeceres y que provoca que durante el eclipse la Luna parezca iluminada por todos los crepúsculos del planeta al mismo tiempo
En horario UTC la penumbra inició a las 8:44, la parcialidad a las 9:50 y la totalidad comenzó a las 11:04 para concluir a las 12:03, mientras que en México y Centroamérica la fase total se registró entre las 05:04 y las 06:03 horas, con variaciones menores según la ubicación geográfica, y el fenómeno no fue visible en África ni en Europa, además de que en algunas regiones de Sudamérica solo pudo observarse de manera parcial

La agencia espacial subrayó que los eclipses lunares no representan ningún riesgo para la vista y pueden observarse sin equipo especializado siempre que el cielo esté despejado, aunque el uso de binoculares o telescopios permite apreciar mejor los matices de color y los detalles de la superficie lunar
También recordó que el calendario astronómico incluirá en los próximos meses una conjunción de Venus y Saturno el 8 de marzo y un eclipse solar total el 12 de agosto visible en distintas regiones del mundo.
Con información de agencias



































