Reino Unido declarará al grupo paramilitar ruso Wagner como una organización terrorista, informó el ministro de Defensa británico Grant Shapps, al confirmar informes de prensa difundidos la noche del martes que citan a la ministra del Interior, Suella Braverman.
‘Violentos y destructivos’, así categorizó la ministra del Interior británica, Suella Braverman a los mercenarios rusos del Grupo Wagner, cuando el Gobierno de Reino Unido se dispone a declararlos como una “organización terrorista”.
El Ejecutivo de Rishi Sunak presentó un proyecto ante el Parlamento británico para declarar ilegal la pertenencia al grupo, así como su apoyo y financiación.

Braverman también dijo que los mercenarios de Wagner actúan ‘como herramienta militar de la Rusia de Vladimir Putin en el extranjero’, por lo que su prohibición es también una muestra más de apoyo a Kiev, cuando se cumplen 19 meses de invasión de las fuerzas del Kremlin a Ucrania.
Londres pretende así incluir a Wagner en su lista de organizaciones terroristas como Al-Qaeda o el autodenominado Estado Islámico.
‘Wagner ha estado involucrado en saqueos, torturas y asesinatos bárbaros. Sus operaciones en Ucrania, Medio Oriente y África son una amenaza para la seguridad global’, dijo la ministra del Interior en un comunicado, incluyendo que el peligro se extiende también para los ciudadanos británicos que residen en el extranjero.

Por su parte, el primer ministro Rishi Sunak expresó que la empresa de mercenarios privada ‘amenaza la democracia y la libertad en todo el mundo’, dado que las actividades bélicas y las violaciones de derechos humanos de Wagner no se llevan a cabo solamente en Ucrania, sino principalmente en África y varios países de Medio Oriente.
‘Impulsados por el Kremlin, los métodos de tortura, robo y barbarie del Grupo Wagner amenazan la democracia y la libertad en todo el mundo. Es cierto que hoy proscribimos al grupo por lo que es: una organización terrorista’, escribió el líder británico en su cuenta de X.
Hasta 14 años de prisión
Si bien algunos han criticado que la medida llega tarde, el pedido de prohibición realizado por el gabinete de Sunak ante el Parlamento entrará en vigor el próximo 13 de septiembre. Esto afecta no solo a los miembros del grupo, sino también a aquellas personas o empresas que apoyen y financien sus actividades, así como a los bienes de la empresa de mercenarios, que serán categorizados como propiedad de terroristas y confiscados. De hecho, las penas podrían ir hasta los 14 años de prisión.

‘Esencialmente significa que ya no puedes o ya no podrás ser parte de ese grupo en el Reino Unido porque serán considerados una organización terrorista, por lo que no podrás pertenecer a él, no podrás utilizar sus insignias o logotipos’, dijo el secretario de Defensa británico, Grant Shapps.
No es la primera vez que las autoridades británicas toman acciones contra el Grupo Wagner. En 2020, sancionaron a su líder y en marzo de 2022 a todos los miembros y empresas vinculadas con los mercenarios en varios países de África, donde su presencia es más fuerte que en Ucrania.
Esta vez, los declara como ‘terroristas’ justo cuando los mercenarios están en un periodo de declive, después de que su líder, Yevgeny Prigozhin, falleciera en un accidente aéreo el pasado mes, dos meses después del breve levantamiento de los mercenarios contra Moscú.

La muerte de Prigozhin, envuelta en especulaciones y distintas versiones sobre el papel del Kremlin en el accidente, deja a los mercenarios –se estima que hay más de 25.000 combatientes– y a la empresa privada, –creada en 2014 y registrada en 2022– a la deriva.
Reino Unido se une así a Estados Unidos, que ya en 2023 nombró al grupo Wagner como ‘organización criminal trasnacional’ y, en los últimos meses, han sonado con fuerza los pedidos dentro del Parlamento Europeo para que el bloque agregue al grupo a su lista de terroristas, todavía sin éxito.
Por su parte, el Kremlin exigió al Gobierno británico que ‘de jure’ la existencia de la empresa paramilitar, puesto que para Moscú no existe tal organización, aunque técnicamente está declarada como ilegal dentro de Rusia, pese a que Putin ha reconocido en varias ocasiones financiar con dinero estatal a los mercenarios.
Con información de Agencias
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