La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que en América Latina y el Caribe 14.4% de las personas de 65 años o más, es decir, alrededor de 8 millones, requiere cuidados a largo plazo, informó Patricia Morsch, asesora regional en envejecimiento saludable del organismo, quien alertó que esta proporción podría aumentar a 16% para 2050 ante el acelerado envejecimiento de la población.
Ante este panorama, la OPS lanzó una nueva serie de guías prácticas o sinopsis de políticas para ayudar a los países de las Américas a fortalecer los cuidados a largo plazo, en respuesta al aumento de la dependencia asociada con enfermedades crónicas, discapacidad y otras condiciones que impiden a millones de personas realizar por sí solas actividades básicas e instrumentales de la vida diaria.
Estos cuidados comprenden apoyo para bañarse, vestirse, comer, usar el baño o el teléfono, desplazarse y tomar medicamentos, por lo que la OPS subrayó que se trata de acciones fundamentales para mantener o mejorar el funcionamiento de las personas y compensar la pérdida temporal o permanente de sus capacidades en distintos momentos de la vida.

De acuerdo con Patricia Morsch, asesora regional en envejecimiento saludable de la OPS, “aunque la necesidad puede surgir a cualquier edad, es más frecuente a medida que las personas envejecen”, por lo que llamó a diseñar políticas públicas que respondan al incremento de limitaciones funcionales graves vinculadas con enfermedades no transmisibles, trastornos neurológicos, problemas de salud mental y el envejecimiento poblacional.
La OPS también señaló que los sistemas actuales enfrentan retos estructurales como la limitada cobertura de los servicios, la escasez y baja valoración de la fuerza laboral dedicada al cuidado y la falta de datos suficientes para orientar la toma de decisiones, factores que dificultan ampliar la calidad, la equidad y la sostenibilidad de la atención en la región.
En este contexto, el organismo destacó que cerca del 70% de los cuidados a largo plazo en América Latina y el Caribe recae en mujeres de la familia, muchas veces sin remuneración ni apoyo suficiente, situación que genera una fuerte carga económica, emocional y social, además de profundizar una marcada inequidad de género dentro de los hogares y las comunidades.
La nueva serie de documentos busca traducir la Política Regional sobre Cuidados a Largo Plazo 2025–2034 en acciones concretas y los tres primeros textos abordan ejes como la atención centrada en la persona, los derechos y necesidades de cuidadores remunerados y no remunerados, así como la gobernanza y el financiamiento de estas estructuras, con apoyo de la OIT y el BID.
Finalmente, la OPS subrayó que los cuidados a largo plazo no deben limitarse a instituciones, sino brindarse principalmente en hogares y comunidades, con respeto a los derechos, la dignidad, la autonomía y las preferencias de las personas, al tiempo que recordó que la pandemia de COVID-19 visibilizó la urgencia de avanzar hacia sistemas más integrados entre salud y protección social centrados en las personas y sus familias.
Con información de la OPS
Foto: Freepik



































