En el departamento de bebés prematuros de Al Shifa, el hospital público más grande en la Franja de Gaza, el doctor Nasser Bulbul advierte de la ‘enorme catástrofe’ que enfrentarán si se quedan sin electricidad.
‘En estos departamentos donde hay 55 bebés, si la corriente se va, en cinco minutos perderemos a todos’.
Los hospitales de Gaza viven horas dramáticas. La Organización de Naciones Unidas (ONU) advierte que el combustible disponible en la Franja podría agotarse este mismo miércoles.
Sin este, miles de pacientes vulnerables se exponen al riesgo de muerte o complicaciones médicas, ‘incluyendo 130 bebés prematuros que necesitan amplios cuidados’, informó este martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Muchos hospitales gazatíes están suspendiendo sus servicios, excepto los de emergencia, apurando las últimas existencias de carburante.
Las víctimas infantiles
En los últimos 18 días, la Franja de Gaza ha sido testigo de las devastadoras consecuencias de la guerra en la población infantil, con un balance de 2.360 niñas y niños muertos y 5.364 heridos a consecuencia de los incesantes ataques, es decir, más de 400 niños muertos o heridos a diario.
Además, más de 30 menores israelíes han perdido la vida y decenas de ellos continúan secuestrados en la Franja de Gaza. Este periodo de 18 días es la escalada de hostilidades más mortífera en la Franja de Gaza e Israel que Naciones Unidas ha presenciado desde 2006.

Casi todos los niños y niñas de la Franja de Gaza se han visto expuestos a situaciones extremadamente difíciles y traumáticas, que han estado marcadas por una destrucción generalizada, ataques constantes, desplazamientos de población y una grave falta de elementos de primera necesidad como alimentos, agua y medicinas.
‘La matanza y mutilación de niños, el secuestro de menores, los ataques a hospitales y escuelas, y la denegación de acceso a la ayuda humanitaria son graves violaciones de los derechos de la infancia’, ha declarado Adele Khodr, directora Regional de UNICEF para Oriente Medio y el Norte de África.
‘UNICEF hace un llamamiento urgente a todas las partes para que acuerden un alto al fuego, permitan el acceso de la ayuda humanitaria y liberen a todos los rehenes. Hasta en la guerra hay reglas. Debemos proteger a los civiles, especialmente a los niños y las niñas, y hacer todo lo posible para evitar su sufrimiento en cualquier circunstancia’.

Cisjordania también ha registrado un alarmante aumento del número de víctimas, con casi un centenar de palestinos muertos, 28 de ellos niños, y al menos 160 menores heridos. Antes incluso de los trágicos sucesos del 7 de octubre de 2023, la población infantil de Cisjordania se enfrentaba ya al mayor nivel de violencia ligada al conflicto en las dos últimas décadas, con 41 niños y niñas palestinas y 6 menores israelíes muertos en lo que va de año.
‘La situación en la Franja de Gaza es, cada vez más, una mancha en nuestra conciencia colectiva. La cifra de niños muertos y heridos es realmente impactante’, ha declarado Khodr. ‘Aún más aterrador es el hecho de que, a menos que se alivien las tensiones y se permita el acceso de la ayuda humanitaria, en particular alimentos, agua, suministros médicos y combustible, el número de muertes diarias seguirá aumentando’.

El combustible es de vital importancia para el funcionamiento de instalaciones esenciales como hospitales, plantas desalinizadoras y estaciones de bombeo de agua.
Las unidades de cuidados intensivos neonatales albergan a más de 100 recién nacidos, algunos de los cuales están en incubadoras y dependen de ventilación mecánica, por lo que el suministro ininterrumpido de energía es una cuestión de vida o muerte.
Toda la población de la Franja de Gaza —casi 2,3 millones de personas— se enfrenta a una grave y acuciante falta de agua, con graves consecuencias para los niños y las niñas, que representan alrededor del 50% de la población.

La mayoría de los sistemas de abastecimiento de agua se encuentran gravemente afectados o han dejado de funcionar debido a factores diversos como la falta de combustible o los daños sufridos por las infraestructuras críticas de producción, tratamiento y distribución. Actualmente, la capacidad de producción de agua apenas alcanza el 5% de la producción diaria habitual.
Con información de agencias
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