Un frasco de Nutella se convirtió en el detalle más inesperado de la misión Artemis II al aparecer flotando dentro de la nave Orion durante una transmisión oficial, lo que robó reflectores en pleno sobrevuelo lunar de la primera misión tripulada del programa Artemis.
El vuelo, que despegó el 1 de abril, forma parte de una travesía de aproximadamente 10 días alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra. Así, un instante cotidiano terminó por instalarse en uno de los episodios más simbólicos del retorno humano al entorno lunar.
De acuerdo con agencias de información, el tarro cruzó frente a la cámara mientras la tripulación, integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, continuaba con sus actividades dentro de la cápsula.
El video se viralizó porque apareció justo antes de otro momento clave de la misión. En cuestión de segundos, el frasco pasó de ser un objeto suelto a convertirse en un fenómeno comentado en redes sociales y transmisiones.
La explicación del episodio está en la microgravedad, condición en la que los objetos parecen flotar dentro de una nave espacial. La NASA explicó que esto ocurre porque la tripulación, la nave y todo lo que viaja en ella se encuentran en caída libre al mismo tiempo.
Más allá de la anécdota, Artemis II logró un récord histórico al alcanzar 252 mil 756 millas de distancia respecto de la Tierra. Con ello, la misión superó la marca que había establecido el Apolo 13 en 1970 como el vuelo humano más lejano.
La NASA informó, además, que Orion pasó a unas 4 mil 67 millas sobre la superficie lunar en su punto de mayor acercamiento. Durante el sobrevuelo, los astronautas fotografiaron y describieron rasgos del lado lejano de la Luna que nunca habían sido observados directamente por personas.
Poco después, Orion reapareció con una imagen de Earthrise y entró en una fase de eclipse solar.
Artemis II no solo pone a prueba el desempeño de Orion y del cohete SLS con tripulación, sino que también abre camino para futuras misiones lunares y hacia Marte.
En ese marco, el inesperado paso de un tarro de Nutella recordó que incluso los grandes hitos científicos conservan momentos humanos y virales. La combinación de rigor técnico, transmisión global y espontaneidad ayudó a que la misión conectara con públicos más amplios.
Con información de agencias
Foto: captura de pantalla




































