La ofensiva aérea lanzada por Israel sobre Líbano, apenas unas horas después del anuncio de una tregua de dos semanas en Medio Oriente, dejó más de 300 muertos y al menos mil 150 heridos, de acuerdo con el Ministerio de Salud libanés, en un nuevo episodio que agravó la crisis regional y elevó la presión sobre el ya debilitado sistema sanitario del país.
De acuerdo con agencias de información, el ataque ocurrió luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un alto el fuego temporal, mientras el gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostuvo que Líbano no estaba incluido en ese acuerdo, al considerar que la guerra en ese frente es “un conflicto aparte”, lo que abrió nuevas dudas sobre el alcance real de la pausa anunciada.
Irán calificó la ofensiva como una “flagrante violación” del acuerdo de alto el fuego y exigió a Estados Unidos frenar la “agresión” israelí, mientras en Líbano y en distintos países de Occidente crecieron las condenas por la magnitud del bombardeo, en un contexto en el que las autoridades libanesas reportan más de mil 700 personas fallecidas desde que Israel intensificó su campaña militar el mes pasado.

La Organización Mundial de la Salud advirtió que la velocidad y escala de los ataques colocaron al sistema de salud libanés al borde del colapso, luego de que múltiples explosiones impactaran zonas densamente pobladas, incluida Beirut, durante la jornada laboral, situación que el representante del organismo en el país, Abdinasir Abubakar, describió como “uno de los días más mortíferos” de la actual escalada.
Abdinasir Abubakar relató que “en solo 10 minutos” se registraron ataques en distintos puntos, incluidas áreas civiles de la capital, con escenas de pánico y destrucción visibles desde su oficina, al tiempo que precisó que la evaluación preliminar reportó más de 200 muertos y más de mil heridos, entre ellos mujeres, niños, personal de emergencia y trabajadores sanitarios, además de víctimas que permanecen atrapadas bajo los escombros.
Los hospitales, añadió el representante de la OMS, activaron protocolos de atención masiva, pero enfrentan saturación en urgencias y traumatología, escasez de insumos críticos y el arribo constante de cadáveres y restos humanos no identificados, mientras que en los últimos 40 días los ataques contra la atención médica han dejado más de 50 trabajadores sanitarios muertos y más de 150 heridos, profundizando una emergencia humanitaria cada vez más severa.
Con información de agencias
Foto: @UNRWAes




































