Un terremoto de magnitud 7,8 sacudió el sur de Filipinas, con epicentro frente a la isla de Mindanao,
donde el movimiento provocó daños en edificios, suspensión de clases y alertas de tsunami en distintas zonas del Pacífico.
De acuerdo con agencias de información, autoridades filipinas reportaron al menos cuatro personas fallecidas y más de 200 heridas, mientras los equipos de emergencia mantenían labores de evaluación en zonas afectadas por derrumbes, grietas y daños estructurales.
El Servicio Geológico de Estados Unidos ubicó el sismo en el mar, cerca de Mindanao y de la ciudad de General Santos, donde habitantes fueron sorprendidos por el movimiento durante la mañana y posteriormente se registraron réplicas de distinta intensidad.

En los primeros reportes, el sargento Robert Dagon, de la policía de Ciudad General Santos, informó que “hasta el momento se ha reportado un muerto y cuatro heridos”, además de señalar que “varios edificios colapsaron y algunas casas también colapsaron”.
El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., ordenó suspender clases en las áreas afectadas de Mindanao y llamó a la población costera a trasladarse a zonas altas, al advertir que “su vida es más importante que cualquier cosa que dejen atrás”.
El Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico advirtió posibles olas en costas de Filipinas, Indonesia, Palau, Taiwán y Papúa Nueva Guinea, mientras Japón e Indonesia activaron medidas preventivas ante el riesgo regional generado por el fuerte terremoto.
Con información de agencias
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