Tom Fletcher, responsable de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), informó que el terremoto de magnitud 7.4 registrado el lunes en el oeste de Colombia ha dejado 224 muertos, 195 desaparecidos y 2 mil 595 heridos.
El sismo afectó 357 municipios de 13 departamentos y provocó daños en miles de viviendas, centros educativos, unidades médicas, acueductos, carreteras y otras obras de infraestructura.
La emergencia también causó interrupciones en los servicios de electricidad, agua potable, atención sanitaria y comunicaciones, principalmente en el departamento de Chocó, donde se localizó el epicentro.
Las fallas en la conectividad y el suministro de energía, así como las afectaciones en los sistemas de abastecimiento de agua, dificultan conocer con precisión las necesidades de los municipios golpeados por el terremoto.
La OCHA indicó que las prioridades se concentran en alojamiento temporal, servicios de salud, seguridad alimentaria, educación y protección de la población, además de las operaciones de búsqueda y rescate en zonas con estructuras colapsadas.
El Gobierno colombiano mantiene activo el Comité Nacional para el Manejo de Desastres y estableció centros de coordinación en Chocó, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda, Caldas y Bogotá.
Naciones Unidas y distintas organizaciones humanitarias colaboran con las autoridades para reforzar la respuesta y determinar las necesidades que todavía no han sido atendidas.
Fletcher anunció la asignación de cinco millones de dólares del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de las Naciones Unidas, recursos que serán destinados a las labores humanitarias.
Casi 10 mil viviendas afectadas
El terremoto del 10 de agosto estuvo seguido por 29 réplicas de magnitud superior a 2, cuyos efectos se extendieron principalmente por las regiones central y occidental de Colombia.
Risaralda, Valle del Cauca, Chocó y Caldas concentran los mayores daños, aunque también se reportaron afectaciones en Antioquia, Quindío, Cundinamarca, Huila, Tolima, Cauca, Putumayo, Norte de Santander y Bolívar.
El balance incluye mil 136 viviendas destruidas y 8 mil 385 averiadas, además del colapso de 48 edificios.
También resultaron afectados 796 centros educativos, 84 unidades médicas, 377 centros comunitarios, 16 acueductos y 73 vías de comunicación.
En Chocó se requiere maquinaria para retirar escombros y reforzar las operaciones de búsqueda y rescate, así como alojamientos temporales, agua potable, alimentos, equipos médicos y apoyo psicológico.
Las autoridades también identificaron la necesidad de rehabilitar los sistemas de abastecimiento de agua en al menos cinco municipios de ese departamento.
Valle del Cauca concentra 118 de las 224 muertes registradas, además de necesidades urgentes de atención hospitalaria y apoyo psicosocial.
El Hospital Universitario del Valle, ubicado en Cali, sufrió daños graves y tuvo que ser evacuado parcialmente, mientras que las autoridades solicitaron priorizar la atención en Buenaventura.
Persisten vacíos de información
Equipos especializados de búsqueda y rescate procedentes de Bogotá, Medellín, Pereira y Envigado permanecen desplegados en los departamentos más afectados.
En Manizales funcionan tres albergues temporales con capacidad para 250 personas, mientras que en Pereira fueron habilitados seis puntos de alojamiento y en Armenia se realizó el alistamiento preventivo de hospitales de alta complejidad.
La OCHA advirtió que todavía se desconoce el número preciso de damnificados, la ubicación de todos los albergues y las necesidades particulares de cada municipio.
Los datos continuarán actualizándose conforme avancen las evaluaciones de daños y los equipos de emergencia logren llegar a las comunidades que permanecen incomunicadas.
Atienden necesidades de la infancia
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) subrayó la importancia de habilitar espacios seguros para los menores, garantizar la continuidad del aprendizaje y restablecer los servicios esenciales.
La agencia entrega suministros de agua, saneamiento e higiene para 25 mil personas en Chocó y Buenaventura, entre ellos paquetes familiares, artículos de atención materna e higiene menstrual y tanques para almacenar agua.
Unicef también trabaja con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para reforzar las medidas de prevención y protección dirigidas a niñas y niños afectados por el terremoto.
“Unicef coordina su respuesta con las autoridades nacionales y locales, así como con sus socios de las Naciones Unidas, y está preparado para ampliar su apoyo a fin de garantizar que las niñas, los niños y sus familias tengan acceso a asistencia vital y protección”, señaló el organismo.
Terremoto agrava la inseguridad alimentaria
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que el terremoto ocurrió en una región con altos niveles de inseguridad alimentaria, por lo que la emergencia podría agravar el hambre entre las comunidades damnificadas.
En Chocó, 31 por ciento de la población enfrenta inseguridad alimentaria, mientras que en Valle del Cauca la proporción alcanza 29 por ciento.
Alrededor de siete millones de personas en las regiones más vulnerables de Colombia ya padecían inseguridad alimentaria moderada o grave antes del terremoto, situación que limita su capacidad para afrontar la emergencia.
Giulia Baldi, directora adjunta del PMA en Colombia, aseguró que la presencia del organismo en las zonas afectadas permitirá ampliar con rapidez la entrega de apoyos.
El organismo dispone de alrededor de 4 mil 500 toneladas de alimentos cerca de las áreas dañadas y podría movilizar suministros adicionales mediante sus redes regionales y mundiales de abastecimiento.
Aunque Cali, Pereira y Manizales permanecen accesibles, el PMA advirtió que la entrega de ayuda en comunidades remotas será más complicada debido a los daños en la infraestructura y las limitaciones del transporte.
Con información de agencias
Foto: captura de pantalla




































