El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió reforzar las leyes contra la discriminación y construir instituciones más inclusivas para combatir el racismo, al que describió como un “veneno” que persiste en las sociedades.
Guterres intervino este lunes en un acto de alto nivel en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, para conmemorar el 25.º aniversario de la Declaración y el Programa de Acción de Durban, adoptados en 2001 como marco internacional contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas de intolerancia.
Aunque no es jurídicamente vinculante, la Declaración propone medidas en ámbitos como la salud, la educación, la vivienda y el empleo, y sitúa a las personas afectadas por la discriminación en el centro de la respuesta.
Un legado que persiste
Guterres señaló que las personas afrodescendientes, los pueblos indígenas, los migrantes, los refugiados y las minorías siguen enfrentando distintas formas de discriminación.
“El racismo sigue envenenando las sociedades, profundizando las desigualdades y negando a las personas sus derechos y libertades fundamentales”, afirmó António Guterres.
El secretario general sostuvo que sus raíces están en “los legados del colonialismo, la esclavitud y la opresión”. Añadió que el racismo se manifiesta tanto en las desigualdades económicas, sociales y políticas como en leyes, políticas e instituciones discriminatorias.
También advirtió que las herramientas digitales amplifican el discurso de odio y la desinformación, perpetúan estereotipos dañinos y pueden alimentar la violencia y los abusos.
La unidad y la acción concreta
“El antídoto contra estos venenos es la unidad y la acción concreta”, sostuvo António Guterres, quien instó a los gobiernos a reforzar las leyes contra la discriminación y aplicarlas de manera efectiva.
Asimismo, pidió fortalecer a las instituciones encargadas de hacer cumplir esas normas, desmantelar la discriminación sistémica e invertir en sociedades más inclusivas e igualitarias.
Aunque señaló que los gobiernos deben asumir el liderazgo, Guterres afirmó que las empresas también tienen responsabilidades: prevenir la discriminación directa e indirecta y crear espacios de trabajo donde todas las personas puedan contribuir.
A las compañías tecnológicas les pidió identificar y corregir los sesgos en los sistemas de inteligencia artificial, así como procurar que las tecnologías digitales favorezcan la igualdad, la inclusión y la justicia digital.
El papel de las nuevas generaciones
Guterres destacó que los jóvenes llevan sus demandas de dignidad, justicia e igualdad a los espacios donde se decide su futuro, desde las aulas y los centros de trabajo hasta los laboratorios tecnológicos y las plataformas digitales.
El secretario general insistió en afrontar las consecuencias persistentes de la esclavitud, el colonialismo y la discriminación racial mediante medidas concretas de justicia reparadora basadas en el derecho internacional de los derechos humanos.
En ese contexto, pidió aprovechar el Segundo Decenio Internacional para los Afrodescendientes, iniciado en diciembre de 2024, para convertir los compromisos en cambios concretos. También reclamó la ratificación universal y la plena aplicación de la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial.
“Juntos, rechacemos la injusticia”, concluyó António Guterres. “Juntos, construyamos sociedades donde el racismo y la discriminación no tengan cabida, hoy ni nunca”.
Con información de ONU Noticias
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