La comercialización de pan de muerto y la producción de flor de cempasúchil generarán una derrama económica estimada de mil 434 millones de pesos en México durante 2026, informó Salvador Villalobos, presidente ejecutivo del Consejo de la Comunicación, al destacar que ambas tradiciones impulsan la actividad de productores, panaderías, transportistas y comerciantes durante la celebración del Día de Muertos.
Durante el encuentro “¿Sabes qué hay detrás del Día de Muertos?”, organizado por el Consejo de la Comunicación, Villalobos destacó que esta celebración representa una importante fuente de ingresos para distintos sectores productivos, al señalar que «detrás de esta tradición hay una importante cadena de valor, con una gran dimensión económica y social».
De acuerdo con estimaciones de la industria panificadora, la venta de pan de muerto alcanzará aproximadamente 4 millones 545 mil kilogramos durante la temporada, con un precio promedio de 227.50 pesos por kilogramo y un valor comercial estimado de mil 34 millones de pesos, cifras que corresponden a proyecciones sectoriales y no a estadísticas oficiales de producción nacional.
El presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares de México (CANAINPPA), Julián Castañón Fernández, destacó que la capacitación de los panaderos y la innovación en recetas, rellenos y presentaciones permiten mantener vigente esta tradición, mientras las distintas regiones del país conservan sus propias formas, ingredientes y técnicas de elaboración.

En cuanto al cempasúchil, Jesús Loza Román, director de Proyectos del Consejo Mexicano de Flores y Plantas Ornamentales (CONMEXFLOR), informó que alrededor de 2 mil productores participan en su cultivo comercial, con una producción estimada de 2 millones de manojos de flor de corte y 20 millones de plantas en maceta, que representan una derrama económica cercana a 400 millones de pesos.
Entre los principales estados productores destacan Puebla, Morelos, Estado de México, Ciudad de México, Michoacán, Hidalgo y San Luis Potosí, donde el cultivo de esta flor beneficia a familias dedicadas a la agricultura y a una amplia red de proveedores, transportistas, mayoristas y comerciantes que participan en su distribución durante la temporada.
La Central de Abasto de la Ciudad de México constituye uno de los principales puntos de comercialización, donde Luis Uriel Dueñas Gama, coordinador de Operaciones del Fideicomiso para la Construcción y Operación de la Central de Abasto, destacó la instalación de romerías especializadas en cempasúchil, calabaza y camote, así como la ampliación de horarios hasta las 24 horas.
Durante esta temporada, el centro de distribución registra una afluencia habitual de 600 camiones diarios de cempasúchil, entre 300 mil y 400 mil personas y alrededor de 50 mil vehículos dedicados al movimiento de mercancías, lo que refleja la importancia de este mercado para abastecer de flores y productos tradicionales a distintos puntos del país.
La producción de cempasúchil también combina el uso de semillas importadas con variedades criollas conservadas por comunidades mexicanas, mientras que la elaboración del pan de muerto incorpora técnicas artesanales transmitidas entre generaciones, conocimientos que permiten preservar la identidad de ambas tradiciones y adaptarlas a las nuevas preferencias de los consumidores.
De esta manera, el Día de Muertos mantiene su valor cultural y social, al tiempo que representa una oportunidad económica para miles de familias mexicanas que participan en la producción y comercialización de alimentos, flores e insumos relacionados con las ofrendas, cuya demanda contribuye a sostener empleos, pequeños negocios y actividades tradicionales en distintas regiones del país.
Foto: IA




































