La Guardia Civil española detuvo a siete personas en una operación desarrollada en distintas zonas del país, entre ellos al narcotraficante de origen español ‘más importante a nivel global en lo que respecta al tráfico de cocaína’, apodado el ‘Tigre’.
Los detenidos están directamente relacionados con la introducción de 2.000 kilogramos de cocaína por el puerto del municipio de Algeciras (sur de España) hace dos años, en un contenedor procedente de Paraguay, informó la Guardia Civil este domingo en un comunicado.
Con la investigación realizada se pudo corroborar que ‘El Tigre’ residía en Dubái, desde donde controlaba una red global de tráfico de cocaína con presencia en los cinco continentes y supervisaba al detalle las partidas de droga desde su origen en Sudamérica hasta su recuperación en puertos repartidos por todo el mundo.
‘El Tigre’ llevaba en Dubái una vida de muy alto nivel, pasando desapercibido entre el resto de la población, con un comportamiento ejemplar, sin protagonizar incidente alguno que pudiera alertar a las fuerzas policiales locales.
La Guardia Civil investigaba su posible actividad delictiva desde hace varios años y en ese tiempo había intercambiado información con la Policía de Dubái para localizarle.

La entidad española escribió en su página oficial, ‘Gracias a la estrecha colaboración entre la Guardia Civil y la Policía del Emirato de Dubái, se están consiguiendo éxitos policiales sin precedentes, llevándose a cabo operaciones coordinadas entre los dos cuerpos que están permitiendo descabezar las más importantes organizaciones criminales, que hasta ahora, consideraban el Emirato como un santuario para los mayores narcotraficantes a nivel mundial’.
El buque Maersk Laberinto
El 11 de noviembre de 2020, el buque Maersk Laberinto, un portacontenedores de casi 300 metros de eslora y bandera de Hong Kong, llegaba al puerto de Algeciras (Cádiz) procedente de Paraguay. Su amarre era esperado por la Guardia Civil, que llevaba tiempo investigando, en la que había bautizado como Operación Atalaya, una trama criminal que intentaba introducir en España un importante alijo de droga.
Los agentes no se equivocaron. En un contenedor que oficialmente contenía carbón vegetal, los agentes encontraron 63 sacos de arpillera que ocultaban 1.882 kilos de cocaína de gran pureza, con un valor estimado en el mercado negro de 67,8 millones de euros.
Después de después de aquella aprehensión, ‘El Tigre’ finalmente tiene nombre. Se trata supuestamente de Alejandro Salgado Vega, un madrileño de 44 años que en 2014 fue acusado de falsedad documental y organización criminal y al que, desde entonces, no se lo había vuelto a implicar en actividades delictivas en España.
Salgado fue detenido a finales de agosto en Dubái, la ciudad-emirato del golfo Pérsico que, con sus 3,4 millones de habitantes y altísimo nivel de vida, se ha convertido en el último lustro en un santuario para grandes capos de la droga, pero también para blanqueadores de capitales y fugitivos de todo tipo.
El arresto se produjo por un hecho menor, pero penado en el emirato: consumir droga. Ahora, tras la investigación de la Guardia Civil, espera en una cárcel dubaití su extradición a España para responder por un delito contra la salud pública (narcotráfico) por el alijo de Algeciras.
La Guardia Civil destaca que él y su organización ―de la que han sido arrestados en las últimas semanas en España siete integrantes― tienen ‘presencia en los cinco continentes’ y que era Salgado quien se encargaba de controlar ‘al detalle las partidas de droga desde su origen en Sudamérica, principalmente, hasta su recuperación en puertos repartidos por todo el mundo’.
En los dos años transcurridos desde la localización de la cocaína en el puerto de Algeciras, ‘El Tigre’ ha sido un enigma, a la vez que ‘una codiciada figura’, según destaca la Guardia Civil en su nota. Sin rostro y sin nombre, los investigadores oían en las conversaciones grabadas a los supuestos integrantes de la red criminal hablar de él solo por el alias.

De esas conversaciones intervenidas por orden judicial, se deducía su relevancia, detallan fuentes cercanas a la investigación. Sus subordinados comentaban que era él quien había ordenado pagar ‘con billetes de 500 euros’ a los colaboradores, el que exigía comprobar ‘si viene la merca (mercancía, en referencia supuestamente a la droga)’, o el que mandaba indagar sobre determinadas personas que participaban porque ‘no se fía’.
Entre los 900 millones de mensajes desentrañados recientemente por expertos de Francia, Bélgica y Países Bajos, aparecían varios que la Guardia Civil adjudicó a ‘El Tigre’, que en el chat se identificaba con un código numérico que, sin bien no permitía conocer quién era, sí revelaba su supuesta implicación en varios envíos de droga a España y que se ocultaba en Dubái.
Allí gastaba sin pudor sus grandes beneficios amparado en la supuesta impunidad en la que se sentía por las dificultades que las justicias de otros países habían tenido hasta ahora para conseguir la colaboración de las autoridades del emirato.
Con información de Agencias
Foto: Twitter




































