La peor tragedia ferroviaria de la última década en España dejó al menos 40 personas fallecidas y más de 150 heridas tras el choque de dos trenes de alta velocidad en el sur del país. El accidente ocurrió la tarde del domingo a la altura de Adamuz, en la provincia de Córdoba, y conmocionó a la opinión pública por la magnitud de la catástrofe.
Autoridades locales y nacionales activaron de inmediato los protocolos de emergencia para atender a las víctimas; no obstante, la cifra de muertos podría aumentar ante la posibilidad de que aún haya personas atrapadas en los vagones.
De acuerdo con los reportes oficiales, el siniestro se registró a las 19:45 horas, cuando los tres últimos vagones de un tren de la compañía Iryo, que viajaba de Málaga a Madrid, descarrilaron y, al invadir la vía contigua, impactaron contra un convoy del servicio Alvia de Renfe, que cubría la ruta Madrid-Huelva.
El choque provocó el descarrilamiento de los primeros vagones del tren estatal, los cuales cayeron por un terraplén de aproximadamente cuatro metros, lo que complicó las labores de rescate.
Ambos trenes circulaban a cerca de 200 kilómetros por hora en un tramo recto de la vía, por lo que el impacto convirtió varios vagones en amasijos de metal, atrapando a decenas de pasajeros. En el tren de Iryo viajaban alrededor de 300 personas, mientras que el de Renfe transportaba a 184.
Los equipos de emergencia trabajaron durante horas para liberar a sobrevivientes y recuperar cuerpos. Los primeros en llegar al lugar del accidente fueron elementos de seguridad y auxilio tras recibir el aviso del 112; posteriormente, policías locales, personal de Protección Civil y médicos iniciaron las tareas de evacuación, a las que se sumaron refuerzos de distintas localidades.

Imágenes aéreas difundidas por la Guardia Civil evidenciaron la magnitud del desastre, con restos de los trenes esparcidos a lo largo de cientos de metros.
El jefe de bomberos de Córdoba, Francisco Carmona, explicó a una televisora española que el rescate ha sido “duro y delicado”. Detalló que, en algunos casos, fue necesario retirar cuerpos para poder acceder a personas con vida.
Las escenas mostraban vagones seccionados y hundidos, lo que incrementó la dificultad de las maniobras; por ello, las autoridades mantienen activos los operativos de búsqueda y atención.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, decretó tres días de luto oficial y aseguró que se investigarán a fondo las causas del accidente. Subrayó que el tramo había sido renovado recientemente y que los trenes eran nuevos y habían sido revisados.
España, que cuenta con una de las redes de alta velocidad más extensas del mundo, enfrenta ahora un profundo escrutinio sobre la seguridad ferroviaria.
Con información de agencias
Foto: Captura de pantalla / Guardia Civil




































