Luis Miguel Barbosa, cómoda ventaja

¿Le parece una ventaja irreversible que Luis Miguel Barbosa vaya a la cabeza en las preferencias electorales a la gubernatura del estado de Puebla tres a uno con respecto al segundo lugar? Eso parece.

Pero como no somos brujos, adivinos o nada que se le parezca, prefiero compartirle que la ventaja que tiene Luis Miguel Barbosa Huerta, de Morena, PT y Verde con respecto del segundo lugar, Enrique Cárdenas, del PAN, PRD y MC es muy cómoda, es decir, que el ex senador de la República posee una intención de voto de 51.9% contra 17.6% del ex rector de la Udlap, y 8.8% de Alberto Jiménez Merino, del PRI.

¿Con estas diferencias otros candidatos han revertido los números y ganado los que iban en segundo lugar? Sí, alguna vez, pero estamos hablando que en esos casos ocurrieron condiciones específicas que favorecieron la remontada.

Sin embargo, ¿cuáles serían las condiciones que deberían presentarse para que Barbosa Huerta perdiera la amplísima ventaja que hoy posee?

Le comparto:

  1. Luis Miguel Barbosa podría perder puntos si su partido, Morena, sigue escenificando conflictos internos de tal dimensión que generen una percepción negativa entre el votante switcher que claramente hoy tiene de su lado.
  2. Esta división tendría que escalar a dimensiones desconocidas que ni el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador o, inicialmente, Olga Sánchez Cordero puedan detener.
  3. Que la división retórica generada desde el equipo de Alejandro Armenta Mier –y que ya fue perdiendo aliados en las últimas jornadas como Nancy de la Sierra y José Juan Espinosa– deje de ser verbal y pase a una dimensión física. Es decir, que se agarren a fregadazos y haya tanto mole como en la Arena Puebla.
  4. Que las estrategias de campaña de Barbosa fallen y muestren errores garrafales en la logística de eventos, en la convocatoria a militantes y simpatizantes y que se quede algún evento tan vacío como las actividades de Cárdenas.
  5. Que los discursos de Enrique Cárdenas comiencen a despertar mayúsculo interés entre los electores de manera que se vuelquen a las callespara apoyar la propuesta ciudadana.
  6. O que Alberto Jiménez Merino logre unir a todas las fuerzas vivas del PRI convocadas por Mario Marín y de alguna manera logren convencer que el partido de Enrique Peña Nieto tiene más que ofrecer y se roben a muchos morenistas y panistas a las filas del tricolor.
  7. Que Andrés Manuel López Obrador se enfrasque en un pleito sin solución diplomática con Donald Trump y nos cierren la frontera porque permitimos el paso de muchos migrantes centroamericanos desde Chiapas hasta el norte.
  8. Que el peso se devalúe por decisiones de política monetaria equivocadas de tal manera que se presente una híper inflación y eso le pegue a la marca Morena.
  9. Que el 10% que se calcula de quienes votaron por López Obrador puedan sentirse engañados y decepcionados porque no ven resultados en el gobierno federal y se convierta en 20% o 30% y arrastre una oposición ciudadana contra Morena.
  10. Que las estructuras promotoras del voto del PRI, PRD, PAN y MC se activen con recursos suficientes para alcanzar miles de promovidos y los de operación electoral los lleven masivamente a votar a favor de sus candidatos.

Como todo lo anterior dudo que ocurra, puedo concluir que Luis Miguel Barbosa tiene una ventaja tan cómoda que se antoja difícil, muy difícil que pueda perder.

Como diría mi amigo Carlos Macías: ¡Esa ventaja no la tuvo ni Obama!

Desde los corrillos:

Uno de los morenovallistas –más bien Luisistas- desmarcado a tiempo del PRD es Jorge Cruz Bermúdez, quien logró en ese partido votaciones importantes y sobre todo decenas de miles de votantes para la causa.

Hoy que el también magistrado se desmarcó del partido del que también salió Luis Miguel Barbosa, se antojan interesantes sus bonos de cara a lo que viene. Tal vez no en esta elección, pero sí para el mediano plazo.

Gracias y hasta el lunes.

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