El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo comercial con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lo anteriordurante un encuentro privado en el complejo de golf de Trump en Turnberry, Escocia.
Ambas partes lo calificaron como beneficioso y equilibrado para sus respectivas economías. Con ello, evitaron la aplicación de fuertes aranceles a las exportaciones europeas.
Según Trump, la Unión Europea se comprometió a comprar 750 mil millones de dólares en energía estadounidense, y acordó invertir otros 600 mil millones en proyectos estratégicos dentro de Estados Unidos. También se mencionó la apertura del mercado europeo a productos norteamericanos sin aranceles. Sin embargo, los fármacos quedaron excluidos del acuerdo para priorizar la producción nacional.

El acuerdo desactiva la amenaza de imponer aranceles del 30% a los productos europeos a partir del 1 de agosto. Actualmente, Washington mantiene un arancel del 10%, pero el nuevo compromiso lo eleva al 15%.
Aunque Von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea lo calificó como un logro, analistas en Europa advierten consecuencias económicas negativas, las críticas apuntan a que el bloque cedió demasiado ante la presión estadounidense.

Mientras tanto, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, confirmó que el 1 de agosto se mantiene como fecha límite para aplicar aranceles, la medida afectará a socios como Canadá, México, Japón, Brasil, Corea del Sur y otros países asiáticos.
Las tarifas irán del 25% al 50%, dependiendo del sector y país de origen. La Casa Blanca busca presionar acuerdos bilaterales en términos favorables para Estados Unidos.
Europa enfrenta ahora una «ducha fría», según medios internacionales, al asumir compromisos económicos de alto impacto. Se prevé que la economía del bloque crezca menos del 1% en 2025, afectada por los nuevos términos comerciales.
En Alemania, el acuerdo fue considerado un alivio parcial por el sector automotriz. Aun así, se espera una pérdida significativa en su crecimiento anual.
Francia, por su parte, anticipa un aumento en las quiebras empresariales por efecto del acuerdo. Sectores como el vitivinícola y el textil podrían enfrentar cierres masivos si se mantienen los aranceles. Analistas sugieren que Europa debe reducir su dependencia de EE.UU. y fortalecer su mercado interno. Para muchos, el pacto representa más una derrota estratégica que un avance económico.
Con información de Agencias
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