Andrés Manuel López Obrador se presentó en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde presidió el debate sobre corrupción, desigualdad, inclusión y conflictos armados.
Cabe recalcar que esta mesa fungió como uno de los tres eventos “insignia” de la agenda que México llevará a cabo en su presidencia del Consejo para el bienio 2021-2022.

El tabasqueño fungió como presidente de la mesa, sin embargo, en su calidad de expositor, presentó un discurso en el cual abarcó los tópicos de la corrupción, programas sociales, distribución de vacunas, entre otros más.
López Obrador, se sumó al debate sobre la fiscalidad a las grandes fortunas mundiales y propuso un plan que consiste en tasar con un 4 % las grandes riquezas como receta para acabar con la pobreza.
En su esperado discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, el presidente señaló cómo estaría compuesto este «fondo» que llamó Plan Mundial por la Fraternidad y el Bienestar»: un 4 % «voluntario» que pagarían las mil personas más ricas del mundo, otro porcentaje similar pagarían las mil empresas más grandes y los países del G-20 destinarían finalmente un 0,2 % de su PIB al fondo.

Con ello se recaudarían «un billón de dólares», que serviría para sacar de la pobreza a los 750 millones de personas que sobreviven con menos de 2 dólares al día, según explicó en este discurso que dio aprovechando que su país preside este mes el Consejo de Seguridad.
Aunque los detalles se desvelarán en los próximos días en la ONU, López Obrador dijo que para ser beneficiario de este fondo se requerirá «una tarjeta o monedero electrónico» que puede ser creado por el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.
Y adelantó que los primeros destinatarios de los fondos serían los más ancianos y los niños con discapacidades, y serviría además para financiar becas de estudio y programas de aprendizaje profesional, así como para distribuir vacunas y medicamentos gratuitos.
Para animar a las contribuciones al fondo, López Obrador sugirió a la ONU que entregue una especie de «certificados de solidaridad» con los que se reconozca a «las corporaciones o personas que destaquen por su vocación humanitaria».
Aunque no llegó tan lejos como afirmar que su país ha desterrado la pobreza, sí puso de ejemplo a su Gobierno por haber sido capaz de «desterrar la corrupción y destinar al bienestar del pueblo todo el dinero liberado», y desgranó algunas de las iniciativas para favorecer, por ejemplo, el empleo juvenil y así «evitar la desintegración familiar y la pérdida de valores morales».

En su participación, destacó la crítica que realizó hacia el mecanismo Covax de Organismo, diseñado para la distribución de vacunas contra el COVID-19 a las naciones más necesitadas.
Con información de Agencias
Foto: Twitter




































