El 16 de junio de 2019, fue el estreno de la serie Euphoria la cual de acuerdo a expertos ‘es para audiencias maduras, un retrato crudo y sincero de la adicción, la ansiedad y las dificultades de la vida actual’.
Hoy, casi dos años y diez capítulos después, se lanzó la segunda temporada en HBO Max. Pero sin tuit de Zendaya quien se hizo acreedora de un Emmy. Al menos, de momento.

Una variedad de cuestionamientos se genera por las temáticas que aborda la serie sobre la adolescencia y que no se habían explorado previamente en televisión.
Euphoria, la inteligente y atrapante serie creada y escrita por Sam Levinson, regresó ayer con más fuerza que en su primera temporada. Cada domingo a las 23 se podrá ver un nuevo episodio por HBO y también en HBO Max, permitiendo profundizar en los personajes que han vuelto recargados para esta segunda parte.

En el comienzo del episodio se vio cómo Cassie (Sydney Sweeney) es buscada desesperadamente por su hermana (Maude Apatow), pero lo que ella no sabe es que el siniestro Nate (Jacob Elordi) la encontró en una estación de servicio y la llevará a una fiesta en la que todos los personajes coinciden. Manteniendo sexo desenfrenado en el baño, y a punto de ser descubiertos por Maddy (Alexa Demie), el caos se generará cuando Nate se encuentre con Fezco en el lugar.
Por otro lado, Jules (Hunter Schafer) y Rue (Zendaya) se reconcilian, aunque ambas saben que nada volverá a ser como antes. Impactante y potente, cada escena es una clase de narración audiovisual.
Levinson estructuró la temporada como una serie de historias que involucran a personajes individuales, uniendo gradualmente esos hilos en el transcurso de los siete episodios preestrenados. No obstante, hay una cualidad repetitiva en los temas que se tratan, entre los que destacan la relación de Rue con Jules (Hunter Schafer) y el triángulo formado por Cassie (Sydney Sweeney), Maddy (Alexa Demie) y Nate (Jacob Elordi), cada uno de ellos herido y dañado a su manera.
La nueva temporada tampoco escapa por completo a la tendencia anterior de reducir a los padres a monstruos o a regaños ineficaces que recuerdan a las voces invisibles de los viejos dibujos animados de Charlie Brown, a pesar de un esfuerzo por dar cuerpo a algunas de sus historias.

Por supuesto, en la era del streaming, una serie como esta no pretende ser del gusto de todo el mundo y no tiene por qué serlo, con la ventaja de que Euphoria atrae a un público que quizá no vea mucho más en HBO o HBO Max. (Vuelve junto con otra serie que presenta un giro diferente sobre las familias disfuncionales, The Righteous Gemstones, que no es un binomio especialmente compatible).
Los adolescentes de Euphoria (interpretados por veinteañeros, como es habitual) no han acaparado el mercado del ensimismamiento y obviamente no lo han inventado. Sin embargo, a fin de cuentas, esta última entrega de episodios se desarrolla con el tipo de eficiencia sombría y desagradable que puede hacer que uno se sienta tan entumecido como parece Rue.
Con información de Agencias
Foto: Twitter




































