La caída de un avión privado Learjet 60 en una zona residencial del condado de Palm Beach, Florida, dejó nueve personas muertas, entre ellas la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años y de familia brasileña, cuya identidad fue confirmada por sus familiares tras el accidente ocurrido el domingo 1 de noviembre, cuando la aeronave se precipitó sobre una vialidad y explotó violentamente, provocando un incendio.
De acuerdo con agencias de información, el secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, confirmó el fallecimiento de los nueve ocupantes del Learjet 60, que había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, con destino a North Eleuthera, en las Bahamas, antes de desplomarse alrededor de las 12:50 horas en las inmediaciones de Greenacres, cerca de viviendas y establecimientos comerciales.
Entre las víctimas fue identificada Nathalia Gadelha Filgueiras, quien comenzó su formación aeronáutica a los 14 años y obtuvo su licencia de piloto privado en 2023, cuando tenía 17 años, incluso antes de conseguir su licencia de conducir.
Su familia destacó que había acumulado más de mil 300 horas de vuelo y buscaba consolidar su carrera en la aviación comercial, aunque las autoridades todavía no habían divulgado oficialmente las identidades de todos los fallecidos.

Momentos antes del accidente, la tripulación reportó condiciones de hielo, turbulencia moderada y precipitaciones, por lo que solicitó autorización para ascender en busca de mejores condiciones de vuelo, pero posteriormente declaró una emergencia al experimentar un descenso acelerado que alcanzó velocidades verticales superiores a los 20 mil pies por minuto.
Según las comunicaciones difundidas por medios estadounidenses, en las que se escucha la advertencia: “Vamos a estrellarnos… Se nos acaba el tiempo”, sin que se haya confirmado oficialmente quién pronunció esas palabras.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, describió el impacto como una escena devastadora, comparable con la caída de un misil, debido a la explosión y la dispersión de escombros, mientras que videos difundidos en redes sociales mostraron al avión precipitándose casi verticalmente sobre una vialidad cercana a Military Trail.
Las autoridades cerraron la circulación y coordinaron el traslado de aproximadamente 600 residentes de una comunidad de casas móviles hacia refugios temporales, sin reportes iniciales de víctimas en tierra.
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (NTSB), con apoyo de la Administración Federal de Aviación (FAA), encabeza las investigaciones para determinar las causas del accidente, mediante el análisis de los registros de vuelo, las comunicaciones de la tripulación y las condiciones meteorológicas, debido a que en la región se registraron tormentas eléctricas antes del desplome.
Hasta el momento no existe una conclusión oficial que permita establecer si el mal tiempo, una falla mecánica u otro factor provocaron la tragedia.
Con información de agencias
Foto: captura de pantalla | IA




































