Ante la acumulación de sargazo en las playas mexicanas, Lizbeth Nava Martínez y Lizzeth Cabrera Vargas, estudiantes de Ingeniería Textil de la BUAP, desarrollaron biohilos con esta alga marina para fabricar cuerdas de raquetas de tenis.
El biomaterial fue evaluado frente a las cuerdas convencionales en aspectos como resistencia, flexibilidad, durabilidad y comportamiento ante la humedad, además de que podría contribuir a disminuir el uso de productos derivados del petróleo.
Para elaborar los biohilos, las estudiantes recolectaron el sargazo, lo lavaron, secaron y trituraron, para después someterlo a un tratamiento ácido y a una extracción alcalina con el propósito de obtener alginato de sodio, uno de los principales componentes de la pared celular de esta alga.
El alginato fue filtrado, purificado y secado hasta convertirse en polvo, posteriormente, las alumnas lo incorporaron a una solución de agua con cloruro de calcio para solidificarlo y obtener los biohilos.
Lizzeth Cabrera Vargas explicó que el material perdió resistencia una vez seco, por lo que las estudiantes propusieron crear un compuesto mediante la combinación con cerámica, aleaciones metálicas o polímeros.

“Hicimos varias combinaciones con poliuretano, nailon, cáñamo y fibras naturales y sintéticas. La fibra de nailon presentó un mejor resultado en cuanto a tenacidad y tensión, similar al de las cuerdas utilizadas comúnmente en el tenis”, explicó Lizzeth Cabrera Vargas.
Para comprobar las propiedades mecánicas y la funcionalidad del material, las jóvenes realizaron simulaciones en SolidWorks, programa con el que diseñaron una raqueta de tenis y sometieron las cuerdas a distintas pruebas.
Asimismo, añadieron un pigmento termocrómico para verificar la uniformidad del material, el cual cambia de azul intenso a blanco ante las variaciones de temperatura.
El sargazo proporciona alimento, protección y hábitat a diversas especies marinas, sin embargo, cuando cubre grandes extensiones bloquea la luz solar e impide la fotosíntesis de las plantas acuáticas.
Durante su descomposición también libera gases tóxicos, como ácido sulfhídrico, que deterioran la calidad del aire y pueden ocasionar enfermedades respiratorias.
Mediante el proyecto Alginate Sports Corp, las alumnas de la Facultad de Ingeniería plantearon una alternativa tecnológica para aprovechar esta alga marina y reducir su impacto ambiental en las costas mexicanas.
“Queremos desarrollar un producto sustentable a partir de un problema ecológico. Actualmente, las cuerdas de las raquetas de tenis están compuestas totalmente por materiales derivados del petróleo; por ello, buscamos reducir esa proporción entre 60 y 90 por ciento y que el resto corresponda al recubrimiento de la solución de alginato”, puntualizó Lizbeth Nava Martínez.
El proyecto fue presentado en el Primer Concurso de Sostenibilidad Textil FEST-TEX 2026, organizado por el Colegio de Ingeniería Textil, en el que estudiantes exhibieron productos innovadores elaborados a partir de residuos textiles.
Foto de cortesía




































