Rubén Castillo Lazcano, estudiante del Doctorado en Ciencias Fisiológicas de la BUAP, obtuvo el primer lugar en la modalidad oral de la XLVIII Reunión Anual del Capítulo Mexicano de la Liga Internacional contra la Epilepsia (CAMELICE) por una investigación sobre el papel de las hormonas en las crisis de ausencia.
El proyecto, desarrollado bajo la dirección de los doctores Carmen Cortés y José Ramón Eguibar, le permitió obtener una beca para asistir a la Reunión Anual de la American Epilepsy Society, donde presentará su trabajo ante especialistas en el estudio de esta afección cerebral.
El encuentro se realizará del 4 al 8 de diciembre de 2026 en Denver, Colorado, Estados Unidos, de acuerdo con el calendario oficial de la organización.
Castillo Lazcano explicó que su investigación doctoral analiza la relación entre la testosterona y las crisis de ausencia, un tipo de crisis epiléptica que, según el comunicado universitario, se presenta en niños de entre cuatro y 14 años.
“Los primeros resultados de la administración de enantato de testosterona —forma sintética inyectable de andrógeno— muestran que, dependiendo de la dosis, esta hormona masculina disminuye las descargas espiga-onda, que son el patrón característico en el electroencefalograma asociado a las crisis de ausencia”, señaló Rubén Castillo Lazcano.
El investigador planteó que el estudio de la modulación hormonal podría aportar elementos para explorar futuros tratamientos y comprender los cambios que ocurren durante la adolescencia, etapa en la que, de acuerdo con la información difundida, aproximadamente el 80 por ciento de los pacientes presenta remisión de estas crisis.
“La investigación básica en este tipo de epilepsia permitirá entender los mecanismos que la generan y buscar nuevas opciones terapéuticas”, expresó Castillo Lazcano, al referirse al alcance de un trabajo que se mantiene en la etapa experimental.
La siguiente fase consistirá en evaluar los mecanismos fisiológicos y moleculares relacionados con estas crisis mediante la rata taiep, un modelo animal obtenido en la BUAP que permite estudiar alteraciones del sistema nervioso.
Carmen Cortés, profesora investigadora del Instituto de Fisiología y responsable del Laboratorio de Neurobiología Cognitiva, explicó que durante las crisis de ausencia los menores pierden contacto con su entorno mientras presentan descargas espiga-onda, episodios que pueden pasar inadvertidos para quienes conviven con ellos.
La especialista señaló que esta dificultad para identificar las crisis provoca que, en muchos casos, los primeros reportes se relacionen con problemas de aprendizaje, antes de que se reconozca la presencia de epilepsia.
Cortés indicó que la literatura internacional todavía presenta resultados contradictorios sobre el efecto de las hormonas en este padecimiento durante las distintas etapas de la vida, lo que refuerza la importancia de continuar con la investigación básica.
“Ese es el valor de la investigación básica, que aporta al conocimiento el entendimiento de cómo opera el cerebro enfermo y cómo se puede modular con las hormonas sexuales”, puntualizó Carmen Cortés.
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