El pozo exploratorio Krem-1 de Petróleos Mexicanos permanece en llamas en Las Choapas, Veracruz, a más de cuatro meses del incidente ocurrido el 5 de marzo, mientras continúan las maniobras para controlar el flujo interno y sellar la instalación, en una emergencia que ha provocado denuncias por daños ambientales y riesgos para comunidades cercanas.
De acuerdo con agencias de información, el incendio comenzó cuando la perforación alcanzó 3 mil 336 metros y se registró un flujo inesperado de gas, por lo que los operadores cerraron el pozo y desviaron la salida hacia el quemador, aunque una fuga en conexiones superficiales provocó la ignición del gas acumulado y el fuego en el equipo, sin que el incidente dejara personas lesionadas debido a la evacuación preventiva del personal.
Pemex explicó que apagar las llamas sin detener primero la fuente del escape podría generar acumulaciones peligrosas y explosiones mayores, por lo que ha retirado estructuras dañadas, cortado componentes del cabezal e instalado nuevas válvulas y tuberías, mientras César Raúl Ojeda Zubieta, gerente de Responsabilidad Social de la empresa productiva del Estado, reconoció que “Pemex tiene responsabilidad y tiene que responder ante lo que hemos ocasionado”.

Organizaciones como CartoCrítica, Greenpeace y la Alianza Mexicana Contra el Fracking estiman que se han quemado cerca de 252 millones de metros cúbicos de gas, equivalentes a unas 500 mil toneladas de dióxido de carbono, además de que el impacto abarcaría 270 hectáreas y alcanzaría al menos 29 comunidades de Las Choapas, con reportes de contaminación, pérdida de cultivos, muerte de ganado y deterioro de la vegetación.
Habitantes de localidades cercanas han denunciado dolores de cabeza, náuseas, irritación ocular, problemas respiratorios e insomnio, además de pérdidas en parcelas y animales, por lo que pobladores de La Guadalupe-El Jabón bloquearon el acceso a unidades de Pemex y contratistas para exigir diálogo, reparación de daños y el pago de compensaciones, aunque varias afectaciones sanitarias y ambientales todavía no cuentan con peritajes oficiales concluyentes.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, pidió el 30 de junio a Pemex informar sobre los avances y a las autoridades sanitarias revisar las denuncias de la población, mientras Rocío Nahle García, gobernadora de Veracruz, reconoció el 22 de julio que el control definitivo tomará varios meses y aseguró que, una vez apagado el pozo, “vamos a regresar nuevamente a toda la remediación” junto con Pemex y el Gobierno estatal.
Con información de agencias
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